Cada 12 de diciembre, la Ciudad de México se transforma. Calles, comercios y espacios públicos se llenan de peregrinos, música, flores y expresiones de fe que van mucho más allá de lo religioso. Para 2025, la celebración del Día de la Virgen de Guadalupe volverá a convertirse en uno de los momentos de mayor actividad económica, social y cultural del año en la capital.

De acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco), las festividades guadalupanas generarán una derrama económica cercana a los mil 724 millones de pesos, lo que representa un crecimiento de 5.9 por ciento respecto a 2024. Una cifra que refleja no solo el impacto del turismo religioso, sino la magnitud de una tradición profundamente arraigada en la vida urbana del país.

Durante estos días, miles de negocios encuentran uno de sus picos más importantes del año. Restaurantes, fondas y puestos de comida preparada, florerías, comercios de artículos religiosos, artesanías, tiendas de abarrotes y minisúper, así como servicios de hospedaje y transporte público y privado, registran un aumento significativo en la demanda. El gasto promedio por peregrino se estima entre 260 y mil 800 pesos, dependiendo del tiempo de estancia y las actividades realizadas.

Más allá de las cifras, el fenómeno guadalupano es también un motor social. Para muchos comerciantes y prestadores de servicios, esta fecha representa una oportunidad clave para sostener la economía familiar. Como ha señalado Canaco, la derrama económica vinculada al 12 de diciembre se traduce directamente en ingresos para miles de hogares que dependen del comercio, los servicios y el turismo religioso.

Las estimaciones indican que este año podrían arribar a la Basílica de Guadalupe entre 11 y 13 millones de personas, provenientes tanto de distintos estados de la República como del extranjero. Esta movilización masiva convierte al norte de la ciudad en un punto de encuentro donde conviven devoción, identidad popular, consumo local y dinámicas urbanas a gran escala.

Así, la celebración de la Virgen de Guadalupe no solo reafirma su relevancia espiritual, sino que consolida su papel como uno de los eventos culturales y económicos más influyentes de la Ciudad de México, capaz de activar sectores completos y de marcar el ritmo de la temporada decembrina.