El Laboratorio Arte Alameda, uno de los espacios más singulares para el arte contemporáneo en el Centro Histórico de la Ciudad de México, cerrará temporalmente sus puertas a partir del 30 de diciembre de 2025. El motivo no es menor: el inicio de un proceso de restauración integral que busca conservar y fortalecer el valor histórico de un edificio cuya arquitectura ha sido testigo de siglos de transformaciones culturales.
Los trabajos se concentrarán en la nave central y en las bóvedas de la Capilla de Dolores, elementos fundamentales del inmueble que hoy alberga al recinto. La intervención se realizará mediante una colaboración entre el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Fideicomiso del Centro Histórico, bajo criterios especializados de conservación patrimonial.
El edificio forma parte del antiguo Convento de San Diego, construido entre los siglos XVI y XVII. Su cúpula, bóvedas y muros no solo representan un ejemplo destacado de la arquitectura conventual novohispana, sino que también concentran distintas capas históricas que dialogan con el presente del Centro Histórico. La restauración parte del reconocimiento de este valor patrimonial para asegurar su permanencia y su vocación cultural a largo plazo.
Entre los objetivos principales de la intervención se encuentra la estabilización estructural de la cúpula y las bóvedas, así como la atención a daños derivados del sismo de 2017, como fisuras, grietas y problemas de humedad. Estos trabajos también permitirán proteger el mural Los informantes de Sahagún, de Federico Cantú, una obra clave del patrimonio artístico bajo resguardo del INBAL que forma parte de la memoria visual del recinto.
Más allá de la conservación arquitectónica, la restauración del Laboratorio Arte Alameda se concibe como una oportunidad para pensar el patrimonio como un proceso vivo. Durante el periodo de cierre, el artista mexicano Pablo Rasgado realizará una residencia artística dentro del recinto. Su trabajo se desarrollará a partir de una exploración de los materiales, fragmentos y hallazgos que emerjan durante la restauración, en un ejercicio de arqueología especulativa que transformará la intervención técnica en un detonante creativo.
El proyecto resultante será una obra de sitio específico para la nave central y formará parte del programa de reapertura del espacio, previsto para la primavera de 2026. Con ello, el Laboratorio Arte Alameda propone una lectura contemporánea del patrimonio, donde la memoria material del edificio dialoga con la producción artística actual.
Durante el cierre temporal, el público podrá seguir los avances de la restauración y el desarrollo de la residencia artística a través de las redes sociales del Laboratorio Arte Alameda y del INBAL. La pausa, más que un silencio, se plantea como un tiempo de preparación para una nueva etapa en la historia de este recinto emblemático del arte contemporáneo en México.

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