La exposición Las dos Fridas. Una identidad global entra en sus últimos días en el Museo de Arte Moderno, convirtiéndose en una de las oportunidades más relevantes del momento para revisitar la obra de Frida Kahlo desde una perspectiva contemporánea. La muestra, organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, concluirá el próximo 31 de mayo y propone una lectura distinta de una de las pinturas más emblemáticas del arte latinoamericano.

Lejos de limitarse a un homenaje biográfico, la exposición explora cómo la imagen de Frida Kahlo se transformó en un símbolo cultural global. El eje central del recorrido es Las dos Fridas, pintura realizada en 1939 tras la separación de la artista de Diego Rivera. La obra, cargada de simbolismo emocional y político, se ha convertido con el tiempo en una representación universal de la dualidad, la resistencia y la construcción de identidad.

La muestra reúne además piezas de distintos artistas vinculados con la abstracción mexicana y latinoamericana entre las décadas de 1940 y 1970. El diálogo entre estas obras permite entender cómo el legado visual y conceptual de Kahlo trascendió generaciones y disciplinas artísticas.

Entre los nombres presentes en la exposición destacan Nahúm B. Zenil, Magali Lara y Graciela Iturbide, quienes reinterpretan la figura de Frida desde distintos lenguajes visuales. El recorrido abre preguntas sobre representación personal, memoria, cuerpo e identidad cultural, temas que continúan resonando dentro y fuera de México.

Uno de los aspectos más interesantes de la exposición es que coincide con el centenario de Autorretrato con traje de terciopelo, la primera obra autorreferencial que Kahlo pintó en 1926. Ese cuadro marcó el inicio de la construcción de una identidad artística que terminaría convirtiéndose en uno de los imaginarios más reconocibles del siglo XX.

La curaduría también pone atención en el contexto histórico y emocional detrás de Las dos Fridas. En la pintura aparecen dos versiones de la artista tomadas de la mano: una vestida con traje tehuano y otra con un atuendo europeo, ambas conectadas por un sistema circulatorio expuesto que convierte el dolor íntimo en una poderosa metáfora visual. Décadas después, la obra sigue generando nuevas lecturas en torno al género, la identidad y la autonomía emocional.

La exposición puede visitarse en el Museo de Arte Moderno, ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi, en el Bosque de Chapultepec. El recinto abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. La entrada general tiene un costo de 95 pesos y los domingos el acceso es gratuito.