Bajo la lava petrificada del Pedregal de San Ángel, donde hoy se levanta Ciudad Universitaria, hay una historia que se desliza como humo volcánico entre la memoria y la conspiración. La llaman el Caso Xitle y combina arqueología, ciencia ficción y silencios oficiales en una misma narrativa.

Todo comienza en la década de 1950, cuando se realizaban excavaciones para construir la UNAM. Según la leyenda, obreros encontraron objetos metálicos de formas inusuales y un manuscrito escrito en un idioma irreconocible. No eran piezas prehispánicas identificables ni restos industriales modernos. Entre los hallazgos, se habla de una estructura con forma de platillo volador atrapada bajo la lava solidificada del antiguo volcán.

La Cantera y la intervención militar

La historia asegura que el Ejército Mexicano llegó con rapidez al sitio, conocido como La Cantera, y tomó control absoluto del área. Desde entonces, parte de esa zona forma parte de la Reserva Ecológica del Pedregal, con accesos limitados.

Ese cierre alimentó la sospecha. Para lxs creyentes, no fue una medida de resguardo ambiental, sino un encubrimiento. Así nació el apodo que aún circula en foros y relatos urbanos: el Roswell mexicano.

La comparación inevitable es con el caso de Roswell, donde en 1947 se reportó la caída de un objeto volador no identificado. En el imaginario popular, Xitle sería la versión mexicana de aquel misterio estadounidense, pero enterrado bajo roca volcánica milenaria.

El contexto real del volcán Xitle

Más allá de la leyenda, el Volcán Xitle sí existe y su erupción ocurrió aproximadamente entre el 245 y el 315 d.C. La lava cubrió amplias zonas del sur del Valle de México y sepultó la ciudad prehispánica de Cuicuilco, transformando el paisaje en el pedregal que hoy conocemos.

Esa geografía áspera, negra y fracturada se convirtió siglos después en el terreno donde se construiría la Universidad Nacional Autónoma de México. Y es precisamente ese origen volcánico lo que da plausibilidad escenográfica al mito. Si algo extraordinario estuviera oculto, la lava sería un sarcófago perfecto.

Rubén Salazar y la sospecha que no se apaga

Décadas después, el nombre del periodista Rubén Salazar comenzó a vincularse con el Caso Xitle. Reconocido por su trabajo crítico sobre injusticias sociales y abuso de poder, se rumorea que habría tenido acceso a documentos y a una fotografía del supuesto objeto hallado bajo Ciudad Universitaria.

No existen pruebas públicas que confirmen esa investigación. Sin embargo, el 29 de agosto de 1970, mientras cubría una marcha chicana en Los Ángeles, Salazar murió por el impacto de un proyectil disparado por la policía. Las autoridades lo calificaron como accidente. Su expediente permaneció clasificado durante décadas.

Para algunxs, fue una coincidencia trágica. Para otrxs, un hilo más en una trama mayor.

¿Encubrimiento o mito urbano?

El Caso Xitle carece de documentos oficiales, registros arqueológicos reconocidos o evidencia material verificable. No hay fotografías confirmadas ni informes técnicos que respalden la versión del platillo bajo la lava. Todo descansa en testimonios orales, rumores y reconstrucciones posteriores.

Y, sin embargo, la historia persiste.

Quizá porque el Pedregal, con su paisaje lunar y su pasado volcánico, parece el escenario perfecto para guardar secretos. Quizá porque la mezcla de universidad, ejército, arqueología y silencio resulta demasiado tentadora para la imaginación colectiva.

Entre la geología comprobada y la fantasía extraterrestre, el Caso Xitle sigue orbitando como una pregunta suspendida sobre Ciudad Universitaria. No hay pruebas concluyentes, pero tampoco un desmentido que apague del todo la chispa narrativa.

En el sur de la Ciudad de México, bajo millones de toneladas de lava solidificada, la leyenda respira.