El Museo del Palacio de Bellas Artes suma una nueva capa de lectura a la exposición Lilia Carrillo. Todo es sugerente con la presentación de su catálogo, una publicación que no solo acompaña la muestra, sino que se convierte en una herramienta clave para repensar la trayectoria de una de las artistas más complejas e influyentes del arte mexicano del siglo XX.
El libro surge como un ejercicio editorial de largo aliento que revisa de manera rigurosa y crítica la obra de Lilia Carrillo (1930–1974), cuya producción atraviesa la pintura abstracta, el muralismo experimental y diversas prácticas artísticas que durante décadas fueron leídas de manera fragmentaria. La exposición, que reúne más de cien obras, puede visitarse en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 8 de febrero, y el catálogo funciona como una extensión natural de ese recorrido.
Editado con el apoyo de la Fundación Jenkins, el volumen reúne una cuidada selección de imágenes de obra, retratos de la artista realizados por Kati Horna y Héctor García, así como documentos hemerográficos que permiten reconstruir su contexto creativo. A esto se suma un conjunto de ensayos firmados por Daniel Garza Usabiaga, Rita Eder, Esteban García Brosseau, Jaime Moreno Villarreal, Tobías Ostrander y Leah Dickerman, quienes abordan distintas etapas, rupturas y resonancias de su trabajo.
Más que un recuento cronológico, el catálogo propone nuevas lecturas sobre una artista profundamente multifacética. Pintora, ilustradora, escenógrafa, diseñadora textil y organizadora de exposiciones, Carrillo aparece aquí como una creadora crítica de su tiempo, cuya obra dialoga tanto con los debates estéticos de México como con discusiones internacionales sobre abstracción y modernidad.
Uno de los ejes más relevantes del libro es la revisión del lugar que Carrillo ocupa frente a la tradición muralista mexicana. En ese sentido, piezas como La ciudad desbordada, impureza del aire (1969) permiten pensarla no solo como una figura marginal dentro del canon, sino como una precursora de un muralismo abstracto, capaz de anticipar preocupaciones ambientales y urbanas desde un lenguaje no figurativo.
El catálogo también acompaña la proyección internacional de la muestra. Con una selección ajustada de obras, Lilia Carrillo. Todo es sugerente viajará en mayo a la galería de The Americas Society, en Nueva York, bajo la curaduría de Tobías Ostrander, ampliando el diálogo sobre su obra más allá del contexto nacional.
Lejos de cerrar una investigación, esta publicación abre nuevas preguntas sobre la historia del arte en México y la deuda pendiente con las mujeres artistas del siglo XX. El catálogo invita a no encasillar a Lilia Carrillo en una narrativa local o secundaria, sino a reconocerla como una figura indispensable para entender la abstracción mexicana en relación con los movimientos internacionales de su tiempo.

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