Caminar por Ciudad Universitaria no es solo atravesar uno de los campus universitarios más grandes de América Latina. Es recorrer un museo al aire libre donde arquitectura, arte y pensamiento crítico dialogan a cielo abierto. Inaugurada en 1952 y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2007, Ciudad Universitaria de la UNAM fue concebida como un proyecto integral donde el arte formara parte de la vida cotidiana.
Dentro de este espacio monumental habitan más de cien murales de distintas épocas, técnicas y formatos. Sin embargo, algunos se han convertido en auténticos símbolos culturales de la Ciudad de México. Realizados por figuras clave del muralismo mexicano como Juan O’Gorman, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Chávez Morado y Francisco Eppens, estos murales narran la historia de México, reflexionan sobre la educación pública y celebran la identidad universitaria.
A continuación, un recorrido por los murales más representativos de Ciudad Universitaria.
Representación histórica de la cultura en la Biblioteca Central
La Biblioteca Central de la UNAM es, sin exagerar, uno de los murales más grandes y ambiciosos del mundo. Diseñado por Juan O’Gorman, cubre cerca de cuatro mil metros cuadrados en las cuatro fachadas del edificio y está elaborado completamente con piedras naturales de distintos colores provenientes de todo el país.
Cada muro corresponde a un punto cardinal y a una etapa histórica. El norte representa el mundo prehispánico; el sur, la época colonial; el oriente, la Revolución Mexicana; y el poniente, la modernidad y la vida universitaria. O’Gorman concibió el tiempo no como una línea cronológica, sino como un plano simultáneo donde conviven pirámides mesoamericanas, templos clásicos, símbolos científicos y la propia Ciudad Universitaria.
El resultado es una obra que fusiona arte, arquitectura y pensamiento histórico, y que se ha convertido en uno de los íconos visuales más reconocibles de la Ciudad de México.

El retorno de Quetzalcóatl
Ubicado en el edificio de Posgrado de la Facultad de Arquitectura, este mural de José Chávez Morado es uno de los secretos mejor guardados de Ciudad Universitaria. Realizado en 1952 con mosaico de vidrio, muestra a Quetzalcóatl convertido en una barca que navega sobre un espejo de agua.
En la embarcación viajan siete figuras que representan civilizaciones antiguas como la egipcia, la griega, la mesopotámica y el mundo islámico, junto con Ehécatl, dios del viento. La obra plantea una visión integradora de la cultura, donde México dialoga con el resto del mundo desde una raíz mesoamericana.

Las fechas en la historia de México o el derecho a la cultura
Este mural de David Alfaro Siqueiros se encuentra en el muro norte de la Torre de Rectoría. En él, dos manos entrelazadas simbolizan la lucha colectiva del pueblo mexicano por el acceso a la cultura, mientras una tercera mano señala un libro abierto con fechas clave de la historia nacional.
1520, 1810, 1857 y 1910 marcan la Conquista, la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana. Al final, Siqueiros dejó un enigmático 19?? que refleja su esperanza en una transformación futura aún por escribirse.

El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo
En la fachada sur de la Torre de Rectoría, Siqueiros desarrolló una de sus ideas centrales: el conocimiento como un bien que debe regresar a la sociedad. El mural muestra a cinco estudiantes que avanzan hacia el pueblo portando los saberes adquiridos en la universidad.
La obra dialoga directamente con el pensamiento de José Vasconcelos y refuerza el papel social de la educación pública como motor de cambio y justicia social.

Nuevo símbolo universitario
En el costado poniente de la Torre de Rectoría se encuentra otro mural de Siqueiros. Dos aves dominan la composición: el águila real mexicana y el cóndor andino, ambas mordiendo el sol, símbolo del conocimiento y la verdad.
Con diagonales dinámicas y una sensación de movimiento constante, el mural propone una identidad universitaria ligada a la libertad, la unidad latinoamericana y la búsqueda del saber.

La universidad, la familia y el deporte en México
En el Estadio Olímpico Universitario se encuentra esta obra inconclusa de Diego Rivera, realizada con piedras naturales de colores. La composición integra tres ejes fundamentales: la educación, la vida familiar y el deporte.
Al centro aparece una familia que simboliza el mestizaje cultural, acompañada por atletas que representan el esfuerzo físico y la disciplina. En la base, Quetzalcóatl con mazorcas de maíz refuerza el vínculo entre cultura ancestral y vida contemporánea.

La ciencia y el trabajo
También obra de José Chávez Morado, este mural se ubica a un costado del Auditorio Alfonso Caso y destaca por su técnica vinílica, razón por la cual se encuentra protegido. La obra narra el proceso de construcción de Ciudad Universitaria a través de siete escenas.
Campesinos, obreros, ingenieros y estudiantes aparecen como protagonistas de un proyecto colectivo, mientras la figura de Coatlicue recuerda la raíz prehispánica del territorio donde hoy se levanta el campus.

La conquista de la energía
En la antigua Facultad de Ciencias, Chávez Morado realizó esta alegoría sobre el conocimiento científico. El mural muestra al ser humano enfrentándose a la oscuridad y al miedo hasta dominar el fuego, símbolo del avance tecnológico y la transformación social.
La composición contrasta la vulnerabilidad humana con la capacidad de aprender y avanzar, una metáfora directa del papel de la ciencia en la universidad.

La superación del hombre por medio de la cultura
Ubicado entre las facultades de Medicina y Odontología, este mural de Francisco Eppens Helguera presenta a un hombre con una llama blanca en la cabeza, símbolo del conocimiento. Sus pies se transforman en raíces, recordando que el progreso solo es posible sin perder el vínculo con la tierra y la memoria cultural.
La obra integra elementos prehispánicos, coloniales y modernos en una visión humanista del aprendizaje.

La vida, la muerte, el mestizaje y los cuatro elementos
También de Francisco Eppens, este mural se encuentra en la Facultad de Medicina y está profundamente influido por la cosmovisión mesoamericana. Un cráneo que devora una mazorca de maíz representa el ciclo de vida y muerte, mientras una máscara de tres rostros simboliza el mestizaje.
Los cuatro elementos están presentes a través de Tláloc, aves, Coatlicue y las llamas del sol, integrando ciencia, medicina y mitología en una sola imagen.

Murales contemporáneos y expresiones actuales en CU
Además de los grandes maestros del siglo XX, Ciudad Universitaria también alberga murales contemporáneos, especialmente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Artistas urbanos han intervenido sus muros para reflejar problemáticas actuales, la vida estudiantil y la diversidad cultural de la ciudad.
Estas obras demuestran que CU sigue siendo un espacio vivo, donde el muralismo continúa evolucionando.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.