El Círculo Teatral abre sus puertas a una puesta en escena que toca fibras profundas: Los perros que salvaron mi vida, un monólogo íntimo donde la memoria, la pérdida y el amor incondicional de los animales se entrelazan para sanar espacios que a veces ni sabemos que están rotos. Más que una obra, es una experiencia emocional que invita a respirar hondo y mirar con honestidad nuestras propias heridas.
Escrita e interpretada por Alan Blasco, la obra se construye a partir de una premisa sencilla pero poderosa: ¿cómo puede un perro convertirse en un refugio emocional? Desde ahí se despliega un viaje poético y autobiográfico donde Rufo —un perro mestizo inspirado en la perra real del autor— funciona como guía, espejo y sanador. La narrativa avanza desde la mirada del propio animal, lo que permite acercarse al dolor humano con una ternura desarmante.
La temporada se llevará a cabo del 22 de noviembre al 13 de diciembre en El Círculo Teatral, con funciones los sábados y una función especial el jueves 4 de diciembre. A lo largo de 85 minutos, el público se adentra en una puesta que combina texto, música original y un diseño escénico minimalista para construir un espacio donde el silencio también habla. La escenografía de Edgar Mora, basada en sombras y elementos esenciales, evoca ese lugar íntimo donde guardamos lo que nos duele… y lo que nos salva.
Bajo la dirección de Estefanía Norato y Abigail Pulido, el montaje evita el melodrama y apuesta por la honestidad emocional. Desde esta mirada, Rufo deja de ser solo un perro para convertirse en un símbolo de empatía sin prejuicios. Las directoras han encontrado un equilibrio que permite que el espectador acompañe al protagonista sin filtros, con la misma transparencia con la que los animales se relacionan con el mundo.
La música de Ana Tiaré acompaña como un personaje más. Sus composiciones no solo subrayan las emociones, sino que generan atmósferas que guían al público entre la nostalgia, la luz y la posibilidad de volver a empezar.
Para Alan Blasco, esta obra es un acto de sanación personal:
“Escribir e interpretar esta obra ha sido mi forma de exorcizar demonios y honrar a Medusa, mi perra, que inspiró a Rufo. Si en mi montaje anterior exploraba la crudeza humana, aquí habito un mundo lleno de poesía y luminosidad. Es una oda al amor”, comparte el autor.
Además de su propuesta artística, Los perros que salvaron mi vida busca generar un espacio de reflexión sobre el amor, el perdón y la forma en que los animales nos acompañan en procesos emocionales complejos. Es una obra que abraza desde el escenario y deja una estela de calma cuando cae el telón.
La temporada incluye funciones el 22 y 29 de noviembre, y el 6 y 13 de diciembre a las 19:00 horas, así como una función especial el jueves 4 de diciembre a las 20:00 horas. Los boletos están disponibles en Boletópolis, con preventa al 50% hasta el 21 de noviembre y descuentos para estudiantes, docentes e INAPAM.

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