La Ciudad de México no tiene mar, pero por una noche tendrá olas eléctricas. Lost Acapulco regresará al Teatro Metropólitan el próximo 3 de octubre, en un concierto que promete convertir el recinto en una pista de baile con aroma a sal, reverb y tradición luchadora.
Hablar de Lost Acapulco es hablar del surf rock mexicano que se negó a quedarse en la orilla. Desde su formación en 1996, la banda construyó una identidad inconfundible: guitarras veloces, estética playera y máscaras que transforman cada presentación en un ritual colectivo.
Surf rock mexicano que marcó a una generación
Su álbum debut, 4, producido por Danny Amis de Los Straitjackets, se convirtió en referencia clave dentro de la música independiente nacional. El sonido instrumental del grupo no solo encontró eco en foros y festivales, también se infiltró en la pantalla grande.
Temas de Lost Acapulco formaron parte de películas emblemáticas del cambio de siglo como Sexo, pudor y lágrimas, Perfume de violetas, Matando Cabos y Atlético San Pancho, integrándose así al imaginario del llamado nuevo cine mexicano.
Lo que comenzó como un proyecto underground en la capital terminó viajando por festivales internacionales y giras en distintos continentes. El surf rock chilango, con su ironía y potencia instrumental, demostró que no necesita costa para generar marejadas.
Una noche de culto y energía colectiva
Asistir a un show de Lost Acapulco implica algo más que escuchar música. Es entrar en una celebración donde las máscaras de luchador conviven con camisas floreadas y pasos de baile frenéticos. El 3 de octubre, el Teatro Metropólitan se transformará en una playa imaginaria donde la distorsión marca el ritmo.
La preventa Banamex inicia el 4 de marzo a las 11:00 horas, y la venta general estará disponible un día después en taquillas y a través de Ticketmaster. Para los seguidores de la banda y para quienes buscan experimentar en vivo uno de los proyectos más singulares del rock instrumental mexicano, la cita apunta a convertirse en una noche de culto.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.