En pleno corazón del Centro Histórico de Mérida, una casona porfiriana del siglo XIX se transforma en un espacio donde el arte contemporáneo, el lujo discreto y la memoria arquitectónica dialogan de forma viva. Se trata de Mansión Xodó, un proyecto que redefine el concepto de hospitalidad cultural en México y propone una nueva manera de experimentar la historia a través del diseño y la sensibilidad estética.

Ubicada en la calle 57, entre las emblemáticas esquinas de La Sirena y El Flamenco, Mansión Xodó se levanta como un manifiesto curatorial: un lugar donde el pasado se funde con la creación actual. Su nombre, “Xodó”, proviene del portugués y significa “afecto profundo”, una emoción que guía la experiencia de quien la habita.

Patrimonio restaurado con alma contemporánea

Con más de 2,500 m² de construcción sobre un terreno de 1,660 m², la mansión ha sido restaurada con un cuidado excepcional. Conserva mosaicos originales, techos de madera de hasta seis metros y muros de mampostería expuesta, combinados con intervenciones modernas que potencian la luz, el silencio y la amplitud.

El diseño respeta la estructura tradicional de las casas yucatecas —centradas en un patio principal—, pero introduce nuevos elementos que reimaginan la convivencia entre tiempos: terrazas reinterpretadas, galerías con arcos, una escalera helicoidal y herrerías de inspiración orgánica que evocan el espíritu europeo de fines del siglo XIX.

Un museo habitable en el corazón de Mérida

Más que una residencia, Mansión Xodó es un espacio de contemplación activa. Las obras de artistas como Pedro Reyes, Gonzalo Lebrija, Elena Damiani, Dr. Lakra y Carlos Amorales se integran a los recorridos como parte del entorno, no como piezas aisladas. Cada habitación cuenta una historia estética diferente: del wabi-sabi japonés al Art Decó yucateco, pasando por homenajes al arte clásico griego.

La experiencia alcanza su punto culminante en la suite principal, donde la luz atraviesa biombos de cristal y el mármol del baño desemboca en un patio privado con sauna y fuente. Aquí, el lujo se mide en la quietud, la textura y la permanencia.

El arte de vivir con conciencia

Mansión Xodó ofrece hospedaje para grupos privados de hasta 16 personas y cuenta con espacios como un spa, una cava subterránea, un bar speakeasy y una sala de cine. Más que un alojamiento, es una experiencia inmersiva para quienes valoran la autenticidad, la privacidad y el diálogo entre el pasado y el presente.

El proyecto también honra la memoria de las familias que impulsaron la modernización de Mérida, entre ellas la de Olegario Molina, figura clave en la historia del Paseo de Montejo. Hoy, esa herencia se reinterpreta a través de una arquitectura que respira contemporaneidad sin romper su vínculo con el tiempo.

Un refugio donde el arte se vuelve habitable

Mansión Xodó no es un hotel ni una galería: es un espacio que invita a habitar la belleza, un proyecto que celebra la permanencia frente a la fugacidad y propone un lujo basado en lo esencial. En cada muro restaurado, en cada obra integrada y en cada instante de silencio, late el “xodó”: el afecto por lo bien hecho, lo bien preservado y lo bien vivido.