La obra de Manuel Álvarez Bravo ha sido leída muchas veces desde la poesía visual, la modernidad o la identidad mexicana. Sin embargo, hay un hilo persistente que atraviesa buena parte de su producción fotográfica y que hoy vuelve a ponerse en primer plano en el Museo de Arte Moderno: la muerte, la ausencia y la memoria como territorios simbólicos desde donde mirar el México del siglo XX.

A partir de una de las colecciones fotográficas más importantes del país, resguardada por el Museo de Arte Moderno desde principios de la década de 1970, la exposición Manuel Álvarez Bravo registro de oscuridades propone una relectura que se aleja de la visión folclorizada de la muerte para explorar sus dimensiones sociales, políticas y estéticas. La muestra reúne 23 fotografías en blanco y negro que abarcan más de cuatro décadas de trabajo del artista, desde los años treinta hasta 1972.

Este conjunto proviene del acervo que el propio Álvarez Bravo donó al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura tras una exposición histórica realizada en el Palacio de Bellas Artes en 1972, donde se presentaron cerca de 400 imágenes. Desde entonces, el MAM ha desarrollado distintas aproximaciones curatoriales a este archivo, que hoy se activa desde una mirada contemporánea.

De acuerdo con el curador Raúl Rueda, las imágenes seleccionadas evidencian que la muerte no fue un tema aislado en la obra del fotógrafo, sino una constante que dialoga con el arte del México posrevolucionario. Lejos de limitarse a la iconografía festiva tradicional, Álvarez Bravo construyó una visión compleja, atravesada por las transformaciones sociales y políticas de la modernidad.

En estas fotografías, la muerte aparece tanto en espacios de memoria como tumbas y paisajes desolados, como en la figura de la ausencia. El cuerpo que ya no está, el rastro humano que se intuye, la huella de una presencia perdida, se convierten en elementos centrales de su lenguaje visual. Esta idea de la ausencia se manifiesta también en retratos donde el sujeto parece desplazado, incompleto o fuera de campo.

Otro eje relevante de la exposición es la dimensión ecológica. Algunos paisajes registrados por Álvarez Bravo remiten a escenarios de devastación que, vistos desde el presente, adquieren una resonancia inquietante. Se trata de una mirada temprana sobre problemáticas ambientales que hoy resultan urgentes, y que en su momento ya formaban parte de una reflexión más amplia sobre el progreso y sus consecuencias.

Manuel Álvarez Bravo registro de oscuridades puede visitarse hasta el 8 de marzo de 2026 en el Museo de Arte Moderno, ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, Ciudad de México. La exposición abre de martes a domingo, de 10:15 a 17:45 horas, y ofrece una oportunidad para redescubrir a uno de los grandes fotógrafos mexicanos desde una lectura profunda y vigente.