A dos siglos de su nacimiento, Margarita Maza Parada reaparece en la conversación pública no como figura secundaria, sino como protagonista de una historia que aún se está reescribiendo. El foro “Margarita Maza, dos siglos en la historia de México”, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México en conjunto con el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, propone justamente eso: mirar el pasado con otros ojos.

En colaboración con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a través de su programa cultural, este ciclo de actividades reúne a especialistas que exploran la vida de Maza desde perspectivas contemporáneas. Más allá de su vínculo con Benito Juárez, el encuentro busca dimensionar su papel como organizadora, figura política y participante activa en uno de los periodos más convulsos del país.

El punto de partida fue el conversatorio El siglo XIX el tiempo de Margarita Maza, donde investigadoras como Regina Tapia, Guadalupe Muro e Irina Córdoba abrieron el debate sobre las múltiples capas que atraviesan su historia. En ese contexto, el siglo XIX aparece como un terreno en constante transformación, marcado por conflictos armados, tensiones políticas y profundas reconfiguraciones sociales, especialmente en regiones como Oaxaca.

Uno de los ejes más sugerentes del foro gira en torno a la vida cotidiana. Lejos de los grandes relatos oficiales, las especialistas subrayaron cómo las experiencias domésticas, los desplazamientos y las decisiones personales también forman parte de la historia política. En el caso de Margarita Maza, su vida durante la intervención francesa y su exilio revelan una figura que navegó entre lo privado y lo público, desdibujando esa frontera con una naturalidad que hoy resulta reveladora.

El foro también pone sobre la mesa una deuda histórica: durante mucho tiempo, la participación de las mujeres fue interpretada únicamente en relación con figuras masculinas. Hoy, desde la investigación académica, se busca recuperar esas voces y entenderlas en sus propios términos. En ese ejercicio, Maza deja de ser un personaje de acompañamiento para convertirse en una pieza clave dentro de los procesos de la Reforma y la defensa del Estado laico.

Las actividades continúan hasta el 29 de marzo con visitas guiadas, talleres y mesas de diálogo en el Recinto de Homenaje a Don Benito Juárez, además de la puesta en escena Cartas del exilio, que aborda su estancia en Nueva York. Todas las actividades son gratuitas y forman parte de la declaratoria que reconoce a 2026 como el Año de Margarita Maza Parada.

Más que una conmemoración, este foro funciona como un ejercicio de memoria activa. Revisar la vida de Margarita Maza implica cuestionar cómo se ha contado la historia de México y quiénes han quedado fuera de ella. En ese replanteamiento, su figura no solo se recupera: también se resignifica.