La obra de María Marshall llega por primera vez a México con Invisible, una exposición que transforma a Ex Teresa Arte Actual en un territorio donde emociones, memoria corporal y fuerzas opuestas dialogan a través del videoarte, el cine experimental y la instalación. La muestra reúne más de dos décadas de producción de esta artista indobritánica, reconocida por desarrollar un lenguaje propio que cruza prácticas artísticas, pensamiento espiritual y exploraciones sobre el miedo.

Curada por Bárbara Perea, Invisible presenta 30 piezas entre videoinstalaciones, pinturas y esculturas creadas a lo largo de 26 años. Lejos de una retrospectiva convencional, la exposición propone un recorrido donde lo visible y lo invisible se entrelazan, revelando cómo las emociones se almacenan en el cuerpo y se manifiestan mediante la acción artística.

Marshall parte de la idea de que sensaciones como la alegría, el gozo o el temor habitan zonas específicas del cuerpo. Desde esa premisa, las obras funcionan como detonadores afectivos que activan estados como el deseo, el amor, la felicidad o el miedo. El cuerpo aparece no solo como soporte, sino como archivo emocional y espacio de resistencia.

Varias de las piezas fueron adaptadas especialmente para dialogar con Ex Teresa Arte Actual, un recinto cuya arquitectura, acústica y pasado religioso influyen directamente en la experiencia del espectador. Este cruce potencia los contrastes que atraviesan toda la muestra: lo humano y lo divino, lo íntimo y lo sagrado, lo material y lo metafísico.

A lo largo del recorrido se despliegan prácticas que conectan el cine experimental, el performance, la pintura y la videoinstalación. Destacan obras como Blindfolded (Vendada), realizada con los ojos cubiertos como una reflexión sobre la perfección; Stille (Silencio), una serie de pinturas concebidas en Berlín como puertas hacia otras realidades; y Dropping Thought, acción en la que la artista se lanza de espaldas desde una plataforma de cinco metros como un gesto radical para desprenderse del miedo.

También se incluyen piezas realizadas junto con sus hijos, donde la identidad, la psique infantil y la intuición inconsciente toman protagonismo, así como obras que abordan la violencia de la guerra desde una mirada simbólica y poética. La exposición integra además una selección de filmes, incluido el primero que Marshall realizó en 1999, permitiendo seguir la evolución de su lenguaje visual y conceptual.

Invisible permanecerá abierta al público hasta el 15 de febrero de 2026 y propone una experiencia inmersiva donde el arte se convierte en un espacio para habitar lo que normalmente no se ve, pero se siente.