La Ciudad de México que hoy habitamos no se entiende sin las huellas de la arquitectura moderna. Con esa premisa, el Museo Nacional de Arquitectura presenta Quimeras modernistas. Mario Pani y Guillermo Zamora, una exposición que invita a recorrer el legado urbano del México del siglo XX a través del encuentro entre arquitectura y fotografía.
La muestra propone una lectura visual y crítica del proyecto modernizador encabezado por Mario Pani Darqui, uno de los arquitectos y urbanistas más influyentes del país, y de la mirada sensible de Guillermo Zamora, pionero de la fotografía arquitectónica en México. El resultado es un diálogo que permite observar cómo se construyó una ciudad pensada para el futuro, desde la vivienda colectiva hasta los espacios públicos que definieron la vida cotidiana del México posrevolucionario.
Mario Pani Darqui (Ciudad de México, 1911–1993) fue una figura clave en la introducción del funcionalismo europeo en México. Su aportación no se limitó a replicar modelos internacionales, sino a adaptarlos a la realidad social, económica y cultural del país. Proyectos como Ciudad Universitaria de la UNAM, la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco y el Conjunto Urbano Presidente Alemán marcaron un antes y un después en la concepción del urbanismo moderno y la vivienda vertical en la capital.
Estas obras se revisitan en la exposición a partir del archivo personal de Pani, conformado por una amplia selección de imágenes que documentan el proceso y la materialización de sus ideas. La mayoría de estas fotografías fueron realizadas por Guillermo Zamora (Apizaco, Tlaxcala, 1913–Ciudad de México, 2002), quien supo capturar la dimensión estética, social y simbólica de la arquitectura moderna mexicana.
Zamora no solo documentó edificios, sino que reinterpretó los espacios con una mirada que roza lo cinematográfico. Su trabajo registra la obra de arquitectos fundamentales como Luis Barragán, Juan Sordo Madaleno y el propio Pani, ofreciendo una lectura visual que permite comprender cómo estos conjuntos urbanos fueron pensados para ser habitados, recorridos y vividos.
La curaduría de Rocío Guerrero Mondoño estructura la exposición en tres ejes temáticos. El primero se centra en el México que buscaba reconstruirse cultural y socialmente tras la Revolución; el segundo aborda una mirada fotográfica que privilegia el encuadre y la narrativa visual sin abandonar el retrato arquitectónico; y el tercero explora la dimensión social de las ciudades modernas imaginadas por Pani, donde el ocio, la convivencia y la calidad de vida ocupan un lugar central.
Uno de los aspectos más relevantes del legado de Pani es su interés por integrar arte y arquitectura. Fue pionero en incorporar murales en edificios de vivienda social, entendiendo el espacio urbano como un proyecto colectivo donde la estética también forma parte del bienestar.
Quimeras modernistas. Mario Pani y Guillermo Zamora no solo permite reconocer edificios emblemáticos que siguen definiendo el rostro de la Ciudad de México, sino que abre una reflexión sobre el presente y el futuro del urbanismo. A través de estas imágenes, el visitante puede entender cómo las utopías arquitectónicas del siglo XX aún ofrecen herramientas para repensar la ciudad contemporánea.
El archivo de Mario Pani, resguardado por el Instituto Tecnológico de Monterrey, reúne más de 136 proyectos y miles de documentos, entre fotografías, planos, negativos y películas. En 2015, este acervo fue inscrito en el Registro Memoria del Mundo México de la UNESCO, en reconocimiento a su valor histórico y cultural.
La exposición puede visitarse en el Museo Nacional de Arquitectura, ubicado en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes, del 13 de diciembre de 2025 al 3 de mayo de 2026.

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