Si alguna vez viajas por la Línea 7 del Metro de la Ciudad de México y te bajas en Aquiles Serdán, te espera mucho más que una estación funcional: ahí abajo, en las profundidades del noroeste capitalino, se esconde un rincón lleno de historia y arquitectura singular.

La estación lleva el nombre de Aquiles Serdán, uno de los primeros héroes de la Revolución mexicana, y su logotipo —un busto estilizado del propio Serdán— rinde homenaje a su valentía. Fue en 1910, en Puebla, cuando este seguidor de Francisco I. Madero decidió levantarse en armas contra la dictadura de Porfirio Díaz. Acusado de almacenar armas en su casa, enfrentó a las fuerzas del régimen en un combate desigual. Aunque se ocultó bajo el piso por más de 15 horas, fue descubierto y asesinado. Su acción marcó el inicio simbólico de la lucha revolucionaria.

Ubicada en la alcaldía Azcapotzalco, la estación Aquiles Serdán es la primera “realmente profunda” de su línea. Sus escaleras gemelas en espiral y los ventanales estilo rosetón a nivel de calle le dan un toque muy particular, casi cinematográfico. No es de las estaciones más concurridas —en 2023 tuvo un promedio diario de poco más de 10 mil pasajeros—, pero eso permite recorrerla con calma y hasta detenerse para tomar una buena foto.

Este punto del metro da servicio a las colonias Tezozómoc, Pasteros y La Preciosa, y está bien conectado para quienes desean continuar su trayecto: basta una caminata breve para llegar al Metro Tezozómoc (Línea 6), o bien, seguir hacia El Rosario o hacia el pintoresco pueblo originario de San Juan Tlihuaca y su iglesia colonial.

Así que la próxima vez que pases por esta estación, recuerda que no solo estás descendiendo a uno de los túneles más profundos del sistema… también estás entrando a una cápsula del tiempo que honra a un personaje clave de la Revolución y a un barrio lleno de identidad.