La estación Cerro de la Estrella, ubicada en la Línea 8 del Metro de la Ciudad de México, no solo conecta a miles de personas diariamente, sino que también es el acceso ideal a uno de los sitios más simbólicos del oriente capitalino: el Cerro de la Estrella, un lugar sagrado desde tiempos prehispánicos y escenario central de la tradición cultural y religiosa de Iztapalapa.
Su logotipo no pasa desapercibido: un cerro con tres cruces y una estrella. Este emblema representa la importancia doble de este sitio. Por un lado, es el lugar donde desde hace más de 190 años se realiza la tradicional Representación de la Pasión de Cristo durante la Semana Santa, atrayendo a miles de personas que acuden al cerro para presenciar la crucifixión teatral. Por otro, es el escenario de una de las ceremonias más importantes del México prehispánico: la Ceremonia del Fuego Nuevo, que se realizaba cada 52 años cuando las Pléyades alcanzaban el cenit, marcando el fin de un ciclo cósmico y el renacimiento del tiempo.
Un lugar sagrado desde tiempos antiguos
El Cerro de la Estrella, antes conocido como Huizachtécatl, es uno de los puntos históricos más antiguos de la región. De acuerdo con relatos de la migración mexica, fue uno de los sitios donde encendieron uno de sus primeros fuegos nuevos en su camino desde Aztlán hasta fundar Tenochtitlán. Hoy en día, esta ceremonia es recreada el 19 de noviembre como parte de los festejos de los pueblos originarios, y puedes aprender más sobre ella en el Museo del Fuego Nuevo, localizado en la cima del cerro.
Además de su valor histórico y simbólico, el cerro es también un parque nacional, una zona arqueológica activa y un sitio natural que ofrece vistas panorámicas y espacios para la convivencia familiar. En sus faldas también se encuentra la famosa “Cueva del Diablo”, rodeada de leyendas locales que afirman que quien entra, nunca más vuelve a ver la luz del día.
La estación y su entorno
Metro Cerro de la Estrella se localiza sobre la Calzada Ermita Iztapalapa, muy cerca de los barrios San Miguel y El Molino. Es una estación con múltiples salidas que facilitan el acceso a los alrededores y a las actividades culturales de la zona. De hecho, durante la Semana Santa, la estación se vuelve clave para los visitantes que acuden a la representación bíblica más grande del país.
En 2023, esta estación tuvo un promedio diario de más de 10 mil pasajeros, con una afluencia que crece durante las festividades religiosas. Su ubicación la convierte en un punto de partida ideal para conocer el centro histórico de Iztapalapa y sus barrios originarios.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.