Ubicada en la alcaldía Iztacalco, entre las avenidas Plutarco Elías Calles y Francisco del Paso y Troncoso, la estación Metro Coyuya —perteneciente a la Línea 8 del Metro de la Ciudad de México— es mucho más que un punto de conexión para miles de usuarixs diarios. Es un sitio con un nombre lleno de simbolismo, que conecta la vida urbana con las raíces indígenas de la ciudad.
La palabra Coyuya proviene del náhuatl y significa “donde se hacen los cascabeles”. Y no es casualidad que el ícono de la estación sea el dibujo de un pie adornado con sonajas, como las que usan los danzantes concheros en las ceremonias tradicionales. Estos pequeños cascabeles, que se atan a los tobillos, emiten un sonido rítmico y ceremonial que evoca las danzas prehispánicas dedicadas a los dioses, a la tierra o al ciclo del maíz.
El símbolo de Coyuya es también un reflejo del entorno cultural y social que lo rodea. Iztacalco, zona de antiguos canales y salinas, fue una de las primeras regiones en urbanizarse dentro del antiguo Valle de México. Se cree que en tiempos precolombinos, Coyuya fue un asentamiento en el borde de una isla donde se producía sal, una actividad esencial en la economía de la época. Aunque con el paso de los siglos la zona cambió su vocación, el nombre y sus ecos culturales se han mantenido vivos.
Hoy, Metro Coyuya se ubica en un punto estratégico que conecta varias colonias importantes como Granjas México, Tlazintla, el Fraccionamiento Coyuya y el Barrio Los Reyes. Además, es una de las estaciones más activas de la Línea 8, con más de 8 millones de usuarios al año, muchos de ellos trabajadores, estudiantes o pacientes que se dirigen al Hospital General Zona 30 del IMSS, ubicado a pocas cuadras.
El nombre también pervive en la avenida Coyuya, que atraviesa esta parte de la ciudad, y que sigue siendo uno de los referentes principales de movilidad en la zona oriente. Y aunque ya no se fabrican cascabeles ahí, la palabra y su imagen siguen sonando simbólicamente cada vez que alguien pasa por esta estación.
Con un diseño funcional bajo el puente vehicular de Eje 4 Sur, y accesos peatonales en ambas aceras, Coyuya no sólo facilita la movilidad urbana, sino que también ofrece una entrada al centro histórico de Iztacalco, uno de los barrios con mayor tradición en la ciudad, especialmente en tiempos de fiestas patronales y danzas tradicionales.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.