El Metro Salto del Agua es una de las estaciones más emblemáticas del Metro de la Ciudad de México, gracias a su conexión histórica con el sistema hidráulico de la antigua Nueva España. Ubicada en el centro de la Ciudad de México, en la alcaldía Cuauhtémoc, esta estación es la correspondencia de las Líneas 1 y 8, lo que la convierte en un punto clave para la movilidad urbana. Su nombre y su símbolo, que representa el agua brotando de una fuente, evocan el pasado colonial de la ciudad y su estrecha relación con el abastecimiento de agua.

El nombre Salto del Agua proviene de una fuente inaugurada el 20 de marzo de 1779, durante el mandato del virrey Antonio de Bucareli y Ursúa. Esta fuente marcaba el final del acueducto que transportaba agua desde los manantiales de Chapultepec y Santa Fe hacia la ciudad. El acueducto recorría lo que hoy conocemos como las avenidas Chapultepec y Arcos de Belén, y en su punto final, el agua caía en cascada sobre un tazón de piedra sostenido por esculturas de tres niños montados en delfines, formando un “salto de agua”, de donde proviene el nombre de la fuente y, posteriormente, el de la estación.
La fuente original, atribuida al arquitecto Ignacio Castera, fue trasladada al Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán, Estado de México, para su preservación. Sin embargo, en 1948, el escultor Guillermo Ruiz creó una réplica de esta obra, que actualmente puede admirarse en su ubicación original junto a la Capilla de la Inmaculada Concepción, conocida popularmente como la Capilla de Salto del Agua. Esta fuente es considerada una joya colonial debido a su detallado trabajo artístico, que incluye un relieve con las armas de la Ciudad de México de aquella época, con un águila de alas abiertas y una cruz en el pecho.

Como parte del ambicioso proyecto de modernización de la Línea 1 del Metro, la estación Salto del Agua cerró sus puertas el 9 de julio de 2022 para iniciar trabajos de remodelación que se realizaron en dos fases. La primera fase abarcó el tramo Pantitlán-Salto del Agua, que fue reabierto el 13 de septiembre de 2024, después de dos años de obras de modernización. La segunda fase, que contempló el tramo Observatorio-Balderas, continuó durante 2024, con el objetivo de mejorar la infraestructura de la línea.
Esta renovación no solo modernizó las instalaciones del metro, sino que también buscó preservar la historia y el legado cultural del lugar, garantizando que tanto la estación como su entorno sigan siendo puntos de referencia para la ciudadanía.

El Metro Salto del Agua no solo conecta importantes puntos de la ciudad, sino que también es un recordatorio del ingenio hidráulico de la época virreinal y del valor artístico de sus monumentos. Tanto la fuente como la capilla que adornan la zona son testigos del pasado colonial de la Ciudad de México, y la estación que lleva su nombre mantiene viva esa historia para las generaciones presentes y futuras.