Barcos hundidos, vestigios ocultos bajo cenotes y memorias atrapadas en el fondo del océano podrían convertirse este año en videojuegos, cómics y juegos de rol. La séptima edición de la Mini Game Work Jam 2026 apuesta por transformar el patrimonio cultural subacuático en una experiencia lúdica capaz de conectar con nuevas generaciones a través del diseño, la narrativa y la creatividad digital.

La iniciativa, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia en colaboración con el colectivo Mermelada de Juegos, busca acercar la conservación cultural a públicos más amplios mediante herramientas que se alejan del formato académico tradicional y se acercan al universo interactivo de los juegos.

En esta edición, el tema central será el patrimonio subacuático, es decir, todos aquellos vestigios históricos y arqueológicos que permanecen bajo el agua en mares, lagos, ríos, lagunas, cenotes y pozos. La convocatoria invita a desarrollar videojuegos, juegos de mesa, juegos de rol, cortometrajes, cómics, novelas gráficas, caricaturas y otros formatos creativos que ayuden a reflexionar sobre la importancia de preservar estos espacios invisibles para la mayoría de las personas.

El proyecto será completamente virtual y estará dividido en cinco etapas: inducción, mini game jam, producción, examinación y exhibición. Más que una competencia, la dinámica funciona como un laboratorio colaborativo donde convergen especialistas en patrimonio, desarrolladores, artistas visuales, músicos, narradores y personas interesadas en explorar el potencial cultural del juego.

La convocatoria permanecerá abierta hasta el 23 de mayo y podrán participar estudiantes, investigadores, programadores, ilustradores, diseñadores de sonido y creadores de cualquier parte del mundo vinculados tanto al ámbito cultural como al desarrollo de experiencias lúdicas.

Uno de los aspectos más interesantes del encuentro es la mezcla de disciplinas. Participarán especialistas del INAH dedicados a la restauración y arqueología subacuática, junto con figuras de la industria de videojuegos y juegos serios como David Santibáñez, Daniela Tovar, Gonzalo Sánchez y Anwar Sánchez.

La fase de formación se llevará a cabo del 18 al 22 de mayo con charlas introductorias sobre patrimonio cultural y diseño de juegos. Posteriormente, los participantes desarrollarán sus proyectos entre el 23 de mayo y el 11 de julio. Las obras serán evaluadas por especialistas y público del 13 al 22 de julio, mientras que la exhibición final se realizará el 7 y 8 de agosto en el Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec.

Detrás del proyecto existe una idea clara: jugar también puede ser una forma de preservar la memoria. Para los organizadores, los videojuegos y demás formatos lúdicos permiten acercarse a temas complejos de manera más accesible, emocional y participativa. En lugar de limitar la conversación al ámbito académico, la iniciativa busca que el patrimonio cultural se convierta en una experiencia interactiva capaz de despertar curiosidad y construir comunidad.

La Mini Game Work Jam 2026 aparece así como un puente entre arqueología, tecnología y cultura pop, demostrando que incluso las ruinas sumergidas pueden encontrar nuevas vidas dentro de una pantalla, un tablero o una historia colectiva.