Las Jornadas Culturales de la Revolución en el Norte de México, realizadas en el Museo de la Revolución en la Frontera, en Ciudad Juárez, se convirtieron en un espacio de escucha y reflexión colectiva donde las voces de mujeres indígenas ocuparon el centro de la conversación. A través de testimonios, mesas de diálogo y exposiciones, el encuentro propuso mirar la historia de la frontera desde quienes la habitan y la sostienen cotidianamente.

La edición número once de estas jornadas estuvo dedicada al tema Mujeres indígenas en la frontera organización liderazgo y persistencia cultural, una propuesta que puso sobre la mesa las experiencias de migración, arraigo y resistencia que atraviesan a distintas comunidades originarias asentadas en el norte del país.

Lejos de presentar la Revolución Mexicana como un episodio cerrado, las participantes subrayaron que sus efectos siguen presentes en la vida fronteriza actual. El desplazamiento forzado, las desigualdades sociales y las formas de organización comunitaria forman parte de una herencia histórica que continúa moldeando el territorio y las relaciones sociales.

Durante los diálogos, mujeres de distintos pueblos compartieron relatos marcados por la migración, la discriminación y la violencia estructural, pero también por la capacidad de adaptación, el trabajo colectivo y el liderazgo comunitario. La frontera apareció como un espacio complejo: un lugar de ruptura con el origen, pero también de reconstrucción de identidades, redes y prácticas culturales.

Las intervenciones de Diana Lozano, integrante de la comunidad chinanteca, y Rosalinda Guadalajara, de origen rarámuri, visibilizaron las dificultades que enfrentan las mujeres indígenas al llegar a las ciudades fronterizas, así como las múltiples formas de exclusión que persisten. Al mismo tiempo, sus testimonios resaltaron la fuerza organizativa de las mujeres para sostener la vida comunitaria y preservar sus saberes.

Uno de los ejes más relevantes del encuentro fue reconocer la organización comunitaria como una forma de resistencia cultural. A través del cuidado mutuo, la defensa de derechos y la transmisión de la lengua y las tradiciones, las mujeres indígenas desempeñan un papel clave en el fortalecimiento del tejido social en contextos marcados por la desigualdad.

Desarrolladas entre octubre de 2025 y las primeras semanas de 2026, las jornadas incluyeron exposiciones, conversatorios y mesas de diálogo abiertas al público. Más que una conmemoración, el ciclo propuso una reflexión crítica sobre la frontera norte de México y la urgencia de construir memorias históricas más inclusivas, donde las voces de las mujeres indígenas no solo sean escuchadas, sino reconocidas como fundamentales.