El Museo de Arte Carrillo Gil abre una nueva etapa de reflexión con Ni origen ni torbellino. Bloque II, una exposición que revisita su colección desde una mirada crítica sobre la idea moderna del ser humano como constructor absoluto del mundo. Esta segunda fase propone un desplazamiento conceptual que pone en diálogo lo humano, lo natural y lo cósmico como partes de una misma materia en constante transformación.
Curada por Fernanda Ramos, jefa de curaduría del museo, la muestra parte de una imagen emblemática del arte mexicano, El arquitecto de Diego Rivera, para cuestionar su visión hegemónica del hombre como centro y medida de todas las cosas. A partir de ahí, la exposición se abre hacia otras formas de construcción no humanas: paisajes que se crean a sí mismos, arquitecturas minerales y fuerzas naturales que existen más allá del control humano.
En este segundo bloque, el cuerpo aparece no como entidad aislada, sino como parte activa del paisaje. Las obras plantean al ser humano como un ensamblaje de elementos minerales, orgánicos y cósmicos, atravesado por redes de interdependencia que desbordan lo estrictamente humano. Restos, huesos, materia volcánica y fragmentos naturales dialogan para subrayar esa condición compartida.
Uno de los ejes relevantes de la muestra es la inclusión de obras de Alvar Carrillo Gil no solo como coleccionista, sino como productor artístico, ampliando la lectura histórica de su figura. A esto se suma El Paricutín de Gerardo Murillo Dr. Atl, perteneciente al Museo Nacional de Arte, que conversa con Desde el cielo de Marcos Castro en torno a la latencia de los volcanes y la posibilidad de su reactivación.
El recorrido se enriquece con piezas de Leonora Carrington y Alice Rahon, así como con la obra de la artista colombiana Natalia Mejía, quien incorpora un hueso de vidrio soplado que remite a la materialidad mineral presente en el interior de nuestros cuerpos. Destaca también Príncipe de paz de Clemente Cástor, una instalación audiovisual que concibe un cuerpo monumental construido a partir de restos óseos.
Además de las obras, Ni origen ni torbellino. Bloque II propone un recorrido autoguiado con textos inspirados en La canción detrás de todas las cosas, libro de Gabriela Damián Miravete que detonó conceptualmente la exposición. Lejos de limitarse a datos curatoriales, el recorrido invita a imaginar, fabular y conectar con la memoria cósmica y mineral que habita en los objetos.
La exposición estará abierta al público hasta el 17 de mayo de 2026 en el Museo de Arte Carrillo Gil, ubicado en avenida Revolución 1608, colonia San Ángel, en la Ciudad de México, consolidándose como una de las propuestas más sugestivas del museo para repensar nuestra relación con el mundo que habitamos.

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