Lo más importante para Luis Eduardo Yee es María. Pero una mañana, al despertar, descubre que su amada tomó sus cosas y desapareció sin dejar rastro. Él se queda sentado en la cocina, café en mano, recordando, imaginando escenarios y esperando a que ella toque el timbre o llame por teléfono. Ese mismo día —o tal vez tiempo después; el tiempo aquí no importa— aparece Gabriela. Lo detiene, lo sube “voluntariamente a la fuerza” a un carro, y digamos que lo secuestra de la forma más amistosa posible.
Lo lleva a un restaurante chino donde le revela que María está viva. Pero si quiere mantenerla así, tendrá que seguir al pie de la letra un extraño conjunto de instrucciones. Gabriela le entrega un folder que explica el inminente finl del mundo que está por suceder, y solo Luis y María pueden evitarlo. Para lograrlo deberán viajar en el tiempo y recibir la ayuda de la artista Georgia O’Keeffe, madre del modernismo estadounidense. Pero una misión como esta nunca es simple, y quizá nada —ni el amor, ni la historia, ni el destino— es lo que parece.
Nosotros íbamos a cambiar el mundo es un monólogo a tres voces sobre el fin del mundo. Una obra mexicana que mezcla amor, humor, ciencia ficción y tensión narrativa con una naturalidad sorprendente. Escrita por José Emilio Hernández, la puesta en escena ocurre en el departamento de Luis, un espacio que se transforma en escenario del crimen, sala de investigación, restaurante chino, desierto mexicano o ciudad europea, según lo requiera la historia. Con objetos cotidianos y elementos mínimos, la obra construye un universo vasto y dinámico, siempre ingenioso y lleno de recursos.
El relato avanza desde la perspectiva de Luis, de María y de un misterioso archivo de investigación, generando una estructura que podría confundir al principio, pero que termina atrapando desde los primeros minutos. La obra se mueve entre lo íntimo y lo fantástico, entre la ruptura amorosa y la posibilidad de salvar al mundo, siempre con un ritmo ágil y un humor muy particular.
Algo que hace especial a Nosotros íbamos a cambiar el mundo es su capacidad para plantear una historia de amor compleja desde un formato aparentemente sencillo. A pesar de ser un monólogo, la obra se mantiene vibrante gracias al carisma y potencia actoral de Luis Eduardo Yee (quien interpreta a un personaje que comparte su nombre). A esto se suma el trabajo preciso del equipo técnico, especialmente en iluminación y diseño sonoro, que eleva cada escena y confirma que estamos ante una pieza cuidada en cada detalle.
En un panorama teatral donde muchas propuestas van por caminos tradicionales, Nosotros íbamos a cambiar el mundo destaca por su audacia narrativa y por encontrar en la ciencia ficción un vehículo para hablar del amor, el duelo y la posibilidad de reinventarnos. Es una obra que sorprende por su ingenio, conmueve por su humanidad y divierte por su ritmo frenético. Además, propone una paradoja espacio-temporal diferente a las que nos presentan otras piezas de ciencia ficción.
Si buscas teatro mexicano contemporáneo que se salga de lo común, esta producción es una visita obligada. Es una experiencia íntima, inteligente y llena de creatividad, ideal para quienes disfrutan de historias originales que juegan con el tiempo, la memoria y las emociones.
Datos Generales
Lugar: Foro Sor Juana Ines de la Cruz – Centro Cultural Universitario en CU (Ciudad universitaria), Insurgentes #3000, Coyoacán, Ciudad de México, CDMX
Costo del Boleto: $150 pesos y los jueves $30 pesos y %50 de descuento a comunidad UNAM.
Funciones: Jueves y viernes 18:00 hrs., sábados y domingo 13:00 hrs.
Fecha de la temporada: Hasta el 7 de diciembre, 2025.
Dramaturgia: José Emilio Hernández
Dirección: David Jiménez Sánchez
Actuaciones: Luis Eduardo Yee

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.