El Pan de Muerto Challenge sigue avanzando y llegamos a otra ronda en la Roma, esa colonia donde cada pan cuesta como si lo hubiera amasado un chef con estrella Michelin. Por suerte, esta vez tuve el apoyo de Mercado Pago y su Tarjeta de Crédito Mercado Pago, porque honestamente, sin ella no me habría alcanzado ni para el café.

Algunos panes fueron buenos, otros no tanto, y unos más… de pan de muerto solo tenían la forma.

51. Abarrotes Delirio

El quincuagésimo primer pan de muerto fue de Abarrotes Delirio, el local de la chef Mónica Patiño.

Su pan me sorprendió por el equilibrio: mucho aroma a azahar, apenas un toque de mantequilla y una miga densa pero suave. Los huesos ligeramente más duros daban una buena textura al morder. No es un pan para volverse locx, pero sí uno que cumple con elegancia.

Ideal si ya andas ahí y quieres acompañar un café con algo bien hecho.

52. Q’Pedro Pablo

En Q’Pedro Pablo metieron mi pan al horno en cuanto lo pedí, y lo barnizaron con mantequilla derretida y azúcar justo antes de entregarlo.

El resultado: un pan tostadito por fuera y mantequilloso por dentro, aunque sin mucho más que ofrecer en sabor. Apenas un susurro de azahar, y nada más. Buen detalle que lo sirvan recién salido, pero me quedo con la impresión de que otros años les ha quedado mejor.

53. Tüt

La siguiente parada fue en Tüt.

Me encantó el lugar: bonito, amable y con atención de primera. El pan llegaba en una cajita bonita, con una miga muy suave y huesos crujientes, aunque un poco crudo al centro.

El sabor era intenso a azahar y mantequilla, aunque con un dejo que me hizo pensar que quizá usaron margarina.
Rico, pero con margen de mejora. Eso sí, regresaría feliz a probar su comida.

54. Green Rhino

Luego fui a Green Rhino, la panadería del famoso “mejor panadero del mundo” según los medios mexicanos, Richard Hart. Por suerte ya pasó la fiebre y no tuve que formarme por horas.

Pedí su pan tradicional y… bueno, rico sí es, pero de pan de muerto no tiene nada. Era un pan con muchísima mantequilla en la miga, casi como una brioche que se derrite en la boca.

Encima traía una especie de mermelada ácida de naranja, con algo que parecía pimienta rosa y cítricos. Un pan sabroso, elegante y bien hecho, pero definitivamente no es pan de muerto. Eso sí, te deja las manos pegajosas y el antojo satisfecho.

55. Forte

Cerré esta tanda con Forte, y fue un final perfecto.

Su pan de muerto es suave, aireado, mantequilloso y aromático, con huesos crujientes y un dorado impecable. El equilibrio entre azahar, mantequilla y naranja es casi perfecto: reconfortante y elegante, sin empalagar.

De todos los panes de este texto, este fue el mejor. Forte demuestra, una vez más, que cuando se trata de calidad, nunca fallan.