La búsqueda por el mejor pan de muerto de la CDMX me llevó esta vez a la colonia San Rafael, una zona que siempre me ha gustado por su aire nostálgico, sus teatros antiguos, sus calles tranquilas y ese aroma a café recién colado que sale de las panaderías de esquina. Esta parada del Pan de Muerto Challenge 2025 marcó los panes del 21 al 25, y aunque fue una jornada de contrastes, también dejó buenos descubrimientos — y uno que otro desencanto.

21. Pánfilo

Comencé en Pánfilo, una panadería que a primera vista promete mucho: cálida, cuidada, con ese estilo que te hace pensar que el pan va a estar igual de bien hecho que el local. Pero no fue el caso.
Me tocó un pan seco, ligeramente duro y sin mucha vida, como si hubiera pasado su mejor momento unas horas antes. Al morderlo, el sabor era tenue, casi inexistente, y lo poco que alcanzaba a sentirse recordaba más a margarina que a mantequilla. Fue una pequeña decepción porque el servicio fue amable, pero el pan simplemente no entregó lo que prometía.

22. ¡Carisma!

De ahí caminé unas calles hacia ¡Carisma!, una cafetería que esconde su encanto detrás de una fachada discreta. El lugar es acogedor, con buena música y aroma a espresso, de esos sitios donde uno podría quedarse a trabajar un rato o leer.
El problema fue el pan. Me ofrecieron calentarlo, pero quise probarlo como estaba, a temperatura ambiente. Y fue un error.
El pan estaba frío, algo duro y sin aroma; los sabores parecían dormidos, apenas un toque leve de azahar que aparecía y desaparecía sin dejar huella. No era un mal pan, pero sí uno que perdió su oportunidad de brillar (especialmente por el precio).

23. Mimbre

La tercera parada fue en Mimbre, sobre la privada Roja, un lugar donde siempre hay buena panadería y una clientela fiel. Aquí la historia fue más alegre.
El pan de muerto tenía un sabor muy marcado a naranja y mantequilla, con una miga suave y ligera, pero huesos algo más firmes que daban textura al bocado.

Era un pan rico y bien hecho, aunque con un pequeño detalle: dejaba un resabio amargo después de tragar, quizá por el exceso de ralladura de naranja o un ligero sobrehorneado. Nada grave, pero lo suficiente para no convertirlo en favorito.
Aun así, vale la pena probarlo si te das una vuelta por la zona.

24. Vendaval

Mi cuarta parada fue en Vendaval Cooperativa Panadera, y debo decir que el lugar me encantó desde que crucé la puerta. Tiene algo de comunidad, de proyecto con propósito, y eso ya lo hace especial.

Llegué temprano, pero no lo suficiente: el pan de muerto tradicional ya se había terminado, así que terminé probando su versión vegana con ajonjolí. Y para sorpresa mía, fue un gran pan. Tenía un buen balance entre anís estrella y naranja, y aunque la textura era distinta —más frágil, con una miga que se desmoronaba fácilmente—, el sabor compensaba cualquier diferencia.

Era un pan suave, perfumado y honesto, con esa sensación casera que solo tienen los productos hechos con cariño.
También hacen una versión clásica y otra con azúcar, pero se acaban rápido, así que vale la pena llegar temprano.

25. Panadería 220

Y para cerrar la jornada, nada mejor que Panadería 220, uno de mis lugares favoritos en la San Rafael. Es un sitio pequeño, pero con carácter, de esos que huelen a horno y mantequilla desde media cuadra antes.

Su pan de muerto fue una reconciliación total con el reto. Desde el primer bocado se notaba la frescura, la ligereza de la miga y ese sabor equilibrado entre naranja, mantequilla y azahar que da ganas de acompañarlo con un buen café (de preferencia, uno de la casa). Era un pan suave, aireado y fragante, sin exceso de azúcar ni grasa, de esos que se disfrutan sin empalagar.
Un cierre redondo para el recorrido, y sin duda uno de los mejores panes hasta ahora.

La quinta parada del Pan de Muerto Challenge 2025 me recordó algo importante: el pan de muerto no solo se trata de técnica, sino también de frescura, cariño y ese algo que no se puede medir con estrellas.

En la San Rafael encontré de todo: panes que no llegaron a tiempo, sabores dormidos, texturas que se desmoronan… pero también descubrí lugares con alma. Vendaval, con su propuesta vegana y su espíritu colectivo; Mimbre, con su aroma mantequilloso y clásico; y Panadería 220, que simplemente lo hizo todo bien. Seguimos sumando panes y anécdotas, porque la meta de los 115 aún está lejos, pero el camino —y el sabor— valen cada mordida.

@rodrigodelgado_84

21er. al 25to. Pan de Muerto del #PanMuertoChallenge Me di una vuelta por la San Rafael, con los panes de: Pánfilo 🥺 ¡Carisma! 😓 Mimbre😌 Vendaval 😃 Panadería 220 😋 . #pandemuerto #pandemuertok #cdmx #pan

♬ sonido original – Rodrigo Delgado