Ubicado justo entre las colonias Roma y Condesa, el Parque España es mucho más que una zona verde para pasear o descansar. Es un pedazo vivo de la historia urbana de la Ciudad de México, testigo de casi un siglo de transformaciones culturales, arquitectónicas y sociales. Lo rodean las avenidas Sonora, Nuevo León y la calle Parque España, formando un oasis arbolado en una de las zonas más vibrantes de la capital.

Un parque con raíces centenarias

El terreno que hoy ocupa el parque fue, a principios del siglo XX, el acceso principal al famoso Hipódromo de la Condesa. Fue diseñado por el arquitecto José Luis Cuevas e inaugurado el 21 de septiembre de 1921, como parte de los festejos por el centenario de la consumación de la Independencia de México. Aquel día se plantó un ahuehuete —que aún permanece en pie— y se colocó una placa conmemorativa. En la ceremonia estuvieron presentes autoridades de la ciudad y representantes de la monarquía española, como Diego Saavedra y Magdalena, ministro de Alfonso XIII. La banda de policía interpretó la Marcha Real Española, subrayando el carácter simbólico del acto.

Durante un tiempo, el parque también sirvió como espacio de entrenamiento y juegos del Real Club España, uno de los equipos más importantes en la historia del fútbol mexicano.

Monumento a la solidaridad

Uno de los rincones más significativos del parque es el monumento a Lázaro Cárdenas, inaugurado en 1974 por la comunidad de exiliados republicanos españoles. La escultura representa una mano abierta y simboliza la hospitalidad de México hacia quienes huían de la Guerra Civil Española. Este gesto humanitario del presidente Cárdenas dejó una huella profunda tanto en la historia del país como en la memoria de quienes encontraron aquí un nuevo hogar.

Arquitectura que rodea e inspira

El entorno del Parque España es un festín para lxs amantes de la arquitectura. En las calles que lo circundan predominan construcciones de estilo art déco, art nouveau y avant-garde, con formas curvilíneas, detalles decorativos y elementos geométricos que le dan a la zona un carácter muy especial.

Un claro ejemplo es la Casa Torreblanca, justo frente al parque en la calle Guadalajara. Este imponente inmueble fue construido en 1922 por el ingeniero Manuel Luis Stampa, y perteneció a Fernando Torreblanca, secretario particular de la presidencia durante los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Su diseño ecléctico, rematado por torreones almenados y farolas de alabastro, hacen de esta casa uno de los íconos arquitectónicos de la zona.

Muy cerca, sobre la calle Antonio Sola, también se encuentra la Parroquia de la Coronación de Santa María de Guadalupe, única en la colonia por su estilo moderno. Diseñada por José Cándano y Jorge Herrera, este templo de concreto en forma cilíndrica fue inaugurado en 1980 y es uno de los ejemplos más notables de arquitectura religiosa contemporánea en la zona.

Un parque para todos

Además de su valor histórico y estético, el Parque España sigue siendo un lugar entrañable para lxs vecinxs. Entre sus senderos y áreas verdes, se pueden ver personas trotando, leyendo, paseando a sus mascotas o simplemente disfrutando de un helado bajo la sombra de los árboles. El parque cuenta con áreas infantiles, aparatos para hacer ejercicio, y un pequeño lago artificial con patos, cruzado por un pintoresco puente rústico.

También alberga la Biblioteca Infantil y Juvenil Carlos Fuentes, un espacio que fomenta la lectura entre niñxs y adolescentes, y que lleva el nombre de uno de los escritorxs más importantes de México.

Un lugar con alma

El Parque España no es solo un lugar bonito: es un espacio que guarda memorias, que dialoga con la ciudad y que, pese al paso del tiempo, sigue siendo punto de encuentro para generaciones de capitalinxs. Su rica historia, su entorno arquitectónico y su vida cotidiana lo convierten en uno de los parques más queridos de la Ciudad de México.