En el sur de la Ciudad de México existe un espacio que parece desacelerar el tiempo. Entre árboles de origen asiático, puentes rojos y un lago silencioso, el Parque Masayoshi Ōhira se ha convertido en el jardín japonés más grande del país y en uno de los símbolos más claros de la amistad entre México y Japón.
Ubicado en la colonia Country Club, a unos pasos del Centro Nacional de las Artes, la Calzada de Tlalpan y la estación Metro General Anaya, este parque ofrece una experiencia distinta dentro del paisaje urbano; aquí la contemplación es parte del recorrido.
Del Parque de la Pagoda a un símbolo diplomático
El parque fue inaugurado el 14 de febrero de 1942 por el entonces regente Javier Rojo Gómez. En sus primeros años fue conocido popularmente como el Parque de la Pagoda, gracias a una estructura oriental que dominaba el paisaje junto a un lago y un laberinto de arbustos. Aquella pagoda desapareció tras un incendio en los años setenta, pero el espacio nunca perdió su valor simbólico para lxs vecinxs.
Durante décadas, la comunidad cercana y los Estudios Churubusco se encargaron de cuidarlo. No era raro verlo funcionar como set de filmación o como lugar de paseo para actores y actrices de la época de oro del cine mexicano. Incluso aparece en películas como El señor fotógrafo (1953), protagonizada por Cantinflas.
La visita de Masayoshi Ōhira y el rediseño japonés
En mayo de 1980, el primer ministro japonés Masayoshi Ōhira realizó la primera visita oficial de un jefe de gobierno japonés a México, con el objetivo de fortalecer las relaciones bilaterales. A raíz de este acontecimiento, se decidió remodelar el parque con un diseño japonés más tradicional y renombrarlo en su honor.
La intervención incluyó elementos emblemáticos como el portal torii, ubicado en medio del lago, además de puentes, senderos y una composición paisajística inspirada en los jardines clásicos del Japón. Trágicamente, Ōhira falleció apenas un mes después de su visita, convirtiéndose en el único primer ministro japonés contemporáneo en morir durante su mandato. El parque quedó como un homenaje permanente a su legado diplomático.
La renovación de 2014 y el paisaje que vemos hoy
Tras varios años sin mantenimiento profundo, el Parque Masayoshi Ōhira fue remodelado integralmente en 2014 gracias a fondos de la Asociación México Japonesa, la Embajada de Japón en México y la entonces delegación Coyoacán. Durante la reinauguración estuvo presente Tomonori Ōhira, hija del ex primer ministro.
En esta etapa se reacondicionaron los estanques, se restauraron las estructuras y se plantaron especies originarias de Japón como arces, peonias, wisterias, ciruelos y cerezos, reforzando su carácter botánico y simbólico. Hoy, el parque también alberga una casa para adultos mayores, integrando el diseño paisajístico con la vida comunitaria.
Un refugio oriental en la Ciudad de México
Aunque no es un parque monumental en tamaño, el Parque Masayoshi Ōhira destaca por su atmósfera serena y su diseño cuidadosamente equilibrado. Caminar por sus senderos es una experiencia sensorial: el sonido del agua, la geometría de los puentes, el color intenso de los torii y la sombra de los árboles crean un entorno ideal para la contemplación, la fotografía o una pausa consciente en medio de la ciudad.
Más que un parque temático, es un gesto vivo de diplomacia cultural, un espacio donde dos tradiciones se encuentran y dialogan sin necesidad de palabras. Un lugar discreto, poco conocido, pero profundamente significativo dentro del mapa cultural de la CDMX.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.