En pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, sobre la calle de Donceles, se alza uno de los templos más notables del barroco novohispano: el Templo y ex convento de la Enseñanza, conocido también como La Enseñanza la Antigua y hoy parroquia de Nuestra Señora del Pilar. Su historia entrelaza educación, arte, fe y transformación urbana.

El recinto fue fundado en el siglo XVIII por la madre María Ignacia Alzor, integrante de la Compañía de María de Nuestra Señora, con un objetivo claro y poco común para su tiempo: formar y educar a niñas y jóvenes, lo que convirtió a esta institución en una de las más importantes de la Nueva España en materia de enseñanza femenina.

La construcción del templo comenzó en 1754, y su diseño se atribuye a Francisco Guerrero y Torres, uno de los arquitectos más destacados del periodo virreinal, responsable también del Palacio de Iturbide y la Capilla del Pocito en la Villa de Guadalupe. La fachada, a diferencia de otros templos de la época, presenta una sola portada, sobria y elegante, coronada por la escultura en alabastro de la Virgen del Pilar, advocación a la que está dedicado el templo.

El interior es una auténtica lección de arte barroco. Destaca su retablo mayor, fechado alrededor de 1780, completamente dorado y considerado uno de los mejores trabajos de Guerrero y Torres. De dos cuerpos y remate abocinado, está dedicado a Nuestra Señora del Pilar y alberga esculturas de figuras clave del pensamiento religioso, como San Ignacio de Loyola, San Agustín, San Juan de la Cruz, San Francisco Javier y San Francisco de Borja, entre otros. A los lados, dos grandes óleos de temática mariana enmarcan el conjunto, mientras que en los muros laterales se conservan otros dos retablos dorados dedicados a San Ignacio de Loyola y a la Virgen de Guadalupe.

Las pinturas del templo, muchas de ellas obra del artista novohispano Andrés López, enriquecen aún más el espacio. Entre ellas sobresalen representaciones de la Asunción de María, la Virgen del Apocalipsis y un fresco en la bóveda que muestra a la Virgen del Pilar apareciéndose al apóstol Santiago, una imagen cargada de simbolismo para la comunidad española.

Como muchos recintos religiosos, La Enseñanza fue expropiada tras la promulgación de las Leyes de Reforma. En 1867, las religiosas abandonaron el convento y el complejo tuvo distintos usos civiles: prisión, Palacio de Justicia y posteriormente oficinas públicas. Hoy, parte del antiguo conjunto alberga el Archivo General de Notarías y dependencias de la Secretaría de Educación Pública, mientras que el convento se transformó en sede del Colegio Nacional.

Gracias a su extraordinario valor artístico, la iglesia se conservó prácticamente intacta y fue declarada Monumento Nacional el 9 de febrero de 1931. Durante el siglo XX, el templo cobró especial relevancia para la comunidad de exiliados españoles que llegaron a México tras la Guerra Civil, quienes se congregaban aquí cada 12 de octubre para venerar a la Virgen del Pilar, una tradición que continúa hasta hoy.

Actualmente, La Enseñanza la Antigua sigue siendo un punto imprescindible para quienes recorren el Centro Histórico. Además de su valor arquitectónico y artístico, ofrece visitas guiadas en días específicos y se mantiene como un espacio vivo dentro del entramado cultural de la ciudad. Un sitio donde el barroco novohispano no solo se contempla, sino que aún dialoga con la historia y la memoria colectiva.