Cuando se piensa en San Judas Tadeo en la Ciudad de México, casi de inmediato viene a la mente el templo de San Hipólito. Sin embargo, al norte de la capital existe otro recinto que, aunque menos conocido, resguarda una de las devociones más intensas y singulares dedicadas al santo de las causas difíciles. Se trata de la Parroquia San Judas Tadeo, ubicada sobre avenida Politécnico, a unas cuadras del Metro Potrero, en la alcaldía Gustavo A. Madero.
Este templo, perteneciente a la Diócesis de Azcapotzalco, fue concluido el 20 de julio de 1971 y guarda un tesoro poco común. Es el único santuario en México que conserva una reliquia certificada por el Vaticano, una pequeña parte de un hueso de San Judas Tadeo, lo que lo convierte en un punto de peregrinación con un peso espiritual especial dentro del mapa religioso de la CDMX.
Una iglesia discreta por fuera pero intensa por dentro
Desde la calle, la parroquia no parece monumental. Sin embargo, su interior sorprende por su estructura de dos niveles. En la planta baja se encuentra la imagen de San Juditas, colocada a la altura del visitante para facilitar el encuentro directo con quienes llegan a agradecer favores, pedir ayuda o simplemente dedicarle unos minutos de oración. No es raro escuchar rezos en voz baja, ver veladoras encendidas o incluso presenciar serenatas improvisadas.
En el piso superior se localizan las bancas y el altar principal, donde se celebran las misas, especialmente concurridas durante el 28 de octubre, fecha clave para lxs devotxs del santo. Ese día, incluso se cierra un sentido de la avenida Politécnico para recibir a lxs fieles que llegan desde distintos puntos de la ciudad y del Estado de México.
El 28 de octubre una fiesta más familiar para San Juditas
A diferencia del ambiente multitudinario y caótico de San Hipólito, la celebración de San Judas Tadeo en esta parroquia de la GAM tiene un tono más barrial y familiar. Llegan familias completas, adultos mayores, personas que pasan antes de ir al trabajo y grupos que convierten la visita en una tradición heredada.
La iglesia se adorna con flores, principalmente en tonos amarillo, blanco y verde, colores asociados al santo. Afuera, la fe también se comparte en forma de comida. Tamales, atole, tortas, gelatinas y dulces esperan a lxs visitantes, junto con pequeños obsequios como pulseras, escapularios y figuritas que funcionan como recuerdo y agradecimiento.
Peregrinaciones y promesas que cruzan la ciudad
Las peregrinaciones no faltan en este santuario. Algunas llegan caminando desde colonias lejanas e incluso desde municipios del Estado de México, como Ecatepec. No es extraño ver imágenes de San Judas Tadeo de tamaño natural cargadas entre varios fieles, rodeadas de flores y acompañadas por historias de promesas cumplidas y ausencias que siguen presentes en espíritu.
En años recientes, la asistencia ha disminuido ligeramente, una huella visible de la pandemia. Aun así, la devoción permanece intacta. La Parroquia San Judas Tadeo sigue siendo un espacio donde la fe no solo se reza, también se convive, se comparte y se vive como parte del tejido cotidiano del norte de la Ciudad de México.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.