En la colonia San José Insurgentes se levanta uno de los templos más singulares del paisaje urbano de la Ciudad de México: la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de América, conocida popularmente como la Iglesia de La Bola. Su apodo no es casualidad. Frente al templo se encuentra el Parque de La Bola, con su emblemática esfera blanca, y la iglesia misma remata su diseño con una cúpula circular que la vuelve inconfundible.

Esta parroquia no solo destaca por su forma, sino por el momento histórico y arquitectónico que representa. Su construcción comenzó en 1948 bajo la dirección del ingeniero civil Juan Álvarez Domenzain, en colaboración con los arquitectos Jorge Bravo y José Bordes Vértiz, además de un amplio equipo de ingenieros. El proyecto fue impulsado por los Agustinos de la Asunción, también conocidos como asuncionistas, una congregación de origen francés fundada en el siglo XIX.

Un templo moderno con identidad propia

La Parroquia Emperatriz de América fue concluida alrededor de noviembre de 1957, consolidándose como una pieza clave de la arquitectura religiosa moderna en México. Su diseño responde a una visión funcional y simbólica a la vez, con líneas sobrias y una volumetría poco común para los templos tradicionales. Años después se añadió el muro perimetral, una medida necesaria ante el crecimiento del tránsito vehicular en la zona.

En su interior, la experiencia es igualmente sorprendente. En el sótano del templo se encuentra una capilla dedicada a la Resurrección de Cristo, un espacio íntimo que se transforma gracias a la luz natural filtrada por vitrales contemporáneos, creando un ambiente contemplativo que cambia a lo largo del día.

Arte sacro y esculturas de Francisco Zúñiga

Uno de los grandes tesoros de la Iglesia de La Bola es la presencia de tres esculturas de madera realizadas por Francisco Zúñiga, uno de los escultores más importantes del arte mexicano del siglo XX. Estas piezas son especialmente valiosas porque pertenecen a una etapa temprana de su trayectoria, vinculada a sus orígenes cristianos.

Antes de alcanzar fama internacional por sus esculturas monumentales que hoy habitan calles y plazas de la Ciudad de México, Zúñiga comenzó su formación tallando monumentos funerarios junto a su familia en San José, Costa Rica, durante la década de 1920. Las obras conservadas en esta parroquia permiten asomarse a esa etapa poco conocida de su producción artística.

La primera comunidad asuncionista en México

Fundada en 1947 por los padres Casiano Dubost y Bernardo Guillet, la Parroquia Emperatriz de América marcó el inicio de la presencia asuncionista en México. Desde entonces, el templo ha sido un punto de referencia espiritual, comunitario y cultural para San José Insurgentes, integrándose de manera natural a la vida cotidiana del barrio.

Hoy, la Iglesia de La Bola no solo es un espacio de culto, sino también un ejemplo de cómo la arquitectura moderna, el arte sacro y la identidad barrial pueden convivir en equilibrio, convirtiéndose en un sitio imprescindible para quienes recorren la historia urbana y cultural de la Ciudad de México.