Caminar por Paseo de la Reforma ahora implica un encuentro distinto con la historia. Frente al Museo de Arte Moderno, en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, se alza el Paseo de las Ancestras, un conjunto escultórico que coloca en el centro de la memoria nacional a seis mujeres indígenas cuyo liderazgo político, simbólico y cultural marcó el rumbo de sus sociedades antes y durante la transición al periodo colonial.
Inaugurado el 7 de enero de 2026, este recorrido escultórico busca recuperar la presencia histórica de mujeres que durante siglos permanecieron ausentes del espacio público. Más que un gesto conmemorativo, el Paseo de las Ancestras propone una relectura del pasado desde una perspectiva que reconoce el papel fundamental de las mujeres indígenas en la construcción de la historia de México.
Las esculturas, realizadas en bronce, representan a Tz’ak-b’u Ajaw, conocida como la Reina Roja de Palenque; Xiuhtlaltzin, séptima gobernante de la ciudad tolteca de Tula; y Ñuñu, la Señora 6 Mono, figura clave de la tradición mixteca. A ellas se suman Malintzin, intérprete oluteca durante la conquista; Eréndira, noble purépecha asociada a la resistencia indígena; y Tecuichpotzin Ichcaxochitzin, hija de Moctezuma II, también conocida como Isabel de Moctezuma.
Cada figura se erige sobre un pedestal que integra su glifo, nombre y una semblanza biográfica, lo que permite a las y los transeúntes acercarse a sus historias en un entorno cotidiano. El conjunto fue realizado por el Colectivo Jefas de Familia, también responsable de las esculturas del Paseo de las Heroínas, y se distingue por una investigación histórica y simbólica cuidadosa que da forma a los rasgos, vestimentas y ornamentos de cada personaje.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, ha señalado que el Paseo de las Ancestras representa un acto de justicia histórica, al poner la memoria en el espacio público y confrontar de manera directa las estructuras de racismo, clasismo y machismo que han invisibilizado estas trayectorias. En sintonía, la iniciativa retoma la idea de que las mujeres indígenas son raíz y continuidad, portadoras de lengua, comunidad y memoria colectiva.
En un contexto internacional donde las esculturas dedicadas a mujeres históricas siguen siendo escasas, este proyecto se suma a los esfuerzos iniciados en la Ciudad de México desde 2023 para equilibrar la representación simbólica en el espacio urbano. Algunas de estas figuras, además, formaron parte del imaginario del Año de la Mujer Indígena 2025, reforzando su vigencia en la conversación pública contemporánea.
La investigación histórica estuvo a cargo de Alinka Lira Solís, integrante del Colectivo Jefas de Familia, quien delineó los perfiles de cada ancestral. El modelado contó con la colaboración de mujeres cuya fisonomía dialoga con el origen de las figuras representadas, como Marisol Chávez Santiago, originaria del pueblo mixteco de Santiago Nundiche, Oaxaca.
Las seis esculturas, de 1.80 metros de altura, fueron producidas mediante un proceso técnico especializado que incluyó estructuras metálicas internas y fundición en talleres de Tláhuac y del Estado de México. En este trabajo participaron especialistas como Gracian Rosenzweig Espinal, así como Roberto y Valerio Ponzanelli, mientras que los pedestales fueron diseñados por el arquitecto Arcadio Marín.
El Paseo de las Ancestras se integra al paisaje patrimonial y simbólico de Paseo de la Reforma con el acompañamiento del Instituto Nacional de Antropología e Historia, reafirmando el valor del arte público como una herramienta para dialogar con el pasado, cuestionar el presente y proyectar una memoria más justa hacia las futuras generaciones.

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