Patán es un perro punk. Un perro mestizo, sin raza, que nació en algún albergue y que fue adoptado desde pequeño por una familia amorosa: los Ramírez. Creció escuchando punk y se volvió fanático de Eskorbuto. Esto hizo que, a pesar de ser un perrito fresa que siempre lo tuvo todo, desarrollara una fuerte conciencia social y una rebeldía controlada. Patán era un perro rebelde, punk y feliz.

Un día, Patán se puso a escuchar su disco favorito de Eskorbuto y, mientras sonaba “Mucha Policía, Poca Diversión”, escuchó un lamento que llamó su atención. Curioso, se asomó para ver de dónde provenía ese triste aullido. Fue así como conoció a Segismundo, un mastín español que llegó a la casa abandonada de junto y a quien dejaron encerrado en la azotea para que “cuidara la casa”.

Dejaron a Segismundo sin techo, con comida y agua ocasional, y sin cariño. Pasaba sus días lanzando aullidos de lamento y, entre lamento y lamento, platicaba ocasionalmente con Patán, con quien entabló una efímera amistad. Segismundo le contaba al perro fresa-punk todo sobre su vida y sobre cómo no debía confiar en los humanos. Y Patán escuchaba siempre atento.

Un día, el mastín español no aguantó más y se dejó ir. Patán, enojado al ver que los humanos habían llevado a su amigo a la muerte, decidió vengarse. ¿Cómo podría vengarse un perrito punk de la injusticia humana? ¡Con una revolución! Patán decide rebelarse y emprende un viaje que marcará su vida para siempre.

Patán es una pieza de teatro escrita por Enrique Olmos de Ita, en la que el perrito mestizo nos cuenta su historia de vida. Desde su nacimiento en algún albergue o refugio, hasta el momento en que descubrió la verdadera crueldad humana. Un divertido monólogo, interpretado por Omar Medina, que nos invita a reflexionar sobre la forma en la que las y los humanos llegamos a ser indiferentes ante los animales y ante el resto de la humanidad, invitándonos a rebelarnos contra este sistema de crueldad para construir un mundo mejor para todas y todos.

Más allá de la historia, un detalle que me gustó de Patán fue la producción. Y es que, si bien la puesta en escena es muy sencilla, resolvieron muy bien las necesidades de la historia. Toda la obra se desarrolla con tres cajas transportadoras, de esas que se usan en conciertos, cubiertas con estampas de grupos punk: NOFX, Misfits, Goldfinger, DRI, etcétera. También hay una consola de DJ en escena para que el perro ponga sus “rolas”. Por otro lado, el primer acto se desarrolla con una lona pintada a mano que simula la casa donde vive el perro; mientras que el segundo acto, que ocurre en la ciudad, se realiza con una urbe construida 100% con cajas de cartón, logrando una ilusión muy agradable.

En cuanto a la actuación y dirección, creo que cumplen muy bien con el propósito de la obra. Sí, es una actuación por momentos exagerada, con movimientos erráticos y distracciones constantes por parte de Patán. Una actuación en la que pareciera que Omar Medina está jugando más que actuando. Y sí, así son los perros: juguetones, distraídos y erráticos. Por eso siento que logró recrear muy bien a Patán.

Pero creo que lo más interesante de la obra está en la forma en la que usa el humor y la ternura para hablar de temas bastante duros. Porque, detrás de los chistes punketos y de un perro que escucha Eskorbuto y Mano Negra, hay una crítica muy clara hacia el abandono animal, la indiferencia y la forma en la que normalizamos distintas violencias cotidianas. Patán funciona precisamente porque nunca deja de sentirse como un perro; uno que intenta entender por qué los humanos son capaces de hacer tanto daño.

Patán es una obra pequeña en formato, pero enorme en corazón. Una puesta en escena divertida, entrañable y profundamente triste, que mezcla punk, crítica social y amor por los animales para construir una historia que conecta muy fácil con el público. Y sí, probablemente salgas del teatro con ganas de abrazar a tu perro… y de mentarle la madre al sistema mientras escuchas Eskorbuto. Y es que… ¡Ya no quedan más opciones, Eskorbuto a las elecciones!

Datos Generales
Lugar:   La Teatrería – Tabasco #152, Colonia Roma Norte, Ciudad de México, CDMX
Costo del Boleto: de $350 a $400 pesos
Funciones: Domingos 18:00 hrs.
Fecha de la temporada: Hasta el 12 de julio, 2026.
Dramaturgia: Enrique Olmos de Ita
Dirección: José Luis Saldaña
Actuaciones: Omar Medina