Entre calles con nombres de escritores, árboles frutales y ciudades del suroeste mexicano, hay una vialidad en la colonia Del Valle que parece salirse del molde: Pilares. Ni hace alusión a filósofos, ni a poetas, tampoco a especies botánicas o regiones del país. Sin embargo, su nombre —sencillo, casi arquitectónico— guarda una historia que se remonta al periodo virreinal y a una antigua finca cuyos portales se sostenían sobre grandes columnas blancas.
De camino rural a arteria urbana
Durante la época colonial, el sur de la Ciudad de México era una zona de campos y ranchos conectados por caminos de tierra. Uno de ellos partía del Rancho San Simón, en lo que hoy es la colonia Portales, y comunicaba con la Ladrillera Noche Buena —donde actualmente se encuentra el Parque Hundido— hasta llegar a San Pedro de los Pinos.
En ese trayecto se alzaba una finca notable por su diseño: sus portales estaban sostenidos por amplios pilares blancos que podían verse desde lejos. Con el tiempo, la gente comenzó a referirse a aquel sitio simplemente como “Los Pilares”, y así, el nombre se extendió al camino que pasaba frente a la propiedad.
De aquel paisaje rural poco queda hoy, pero el nombre sobrevivió al paso de los siglos, convirtiéndose en uno de los más curiosos dentro de la traza moderna de la Del Valle y Letrán Valle.
Lo que hoy puedes encontrar en Pilares
La calle Pilares se extiende de Insurgentes Sur a Eje Central, cruzando dos de las colonias más emblemáticas de la zona centro-sur: Del Valle y Letrán Valle. Aunque hoy la vida moderna la recorre con tráfico constante y comercios de todo tipo, aún conserva rincones con el encanto de los viejos tiempos.
Entre sus puntos más representativos se encuentra el Jardín del Arte Tlacoquemécatl, uno de los parques más bellos de la colonia Del Valle. En sus terrenos, pertenecientes al antiguo Rancho Santa Anita, se levanta la Iglesia de Nuestro Señor del Buen Despacho, cuya sacristía data del siglo XVI. En el atrio, una cruz tallada en piedra recuerda el origen colonial de la zona.
Otro espacio imperdible es el Parque Arboledas Chucho Mongue, conocido popularmente como Parque Pilares. Es uno de los más grandes de la colonia y cuenta con canchas, juegos infantiles y áreas recreativas. Su nombre rinde homenaje al compositor Chucho Mongue, autor del emblemático tema “México lindo y querido”, un himno no oficial pero profundamente arraigado en la identidad mexicana.
En el recorrido por la calle también destaca la Glorieta de Pilares, punto de conexión entre avenidas y referencia habitual para vecinos y transeúntes. Sus palmeras y fuente central le dan un toque de frescura en medio del entorno urbano.
Un nombre sencillo, una historia con raíces
Hoy, entre farmacias de horario extendido, cafés, conjuntos habitacionales y locales de moda, pocos imaginarían que el nombre de esta calle tiene más de tres siglos de historia.
El antiguo camino rural se transformó en una vía moderna, pero los pilares que dieron origen a su nombre siguen sosteniendo la memoria de una época en que Tacubaya, Portales y la Del Valle eran todavía campos abiertos.
Así, lo que comenzó como la descripción de una simple finca terminó por dar nombre a una de las calles más transitadas y queridas de la Ciudad de México.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.