El Teatro de la Danza “Guillermina Bravo”, en el Centro Cultural del Bosque, se convierte estos días en un laboratorio vivo donde la formación, el riesgo y la experimentación coreográfica toman forma escénica. La Academia de la Danza Mexicana (ADM) presenta su Temporada de Prácticas Escénicas 2026, una muestra del trabajo desarrollado por estudiantes de las licenciaturas en Danza Contemporánea, Danza Popular Mexicana y Danza Opción Multidisciplinar.
Más que funciones de fin de curso, estas presentaciones funcionan como un ejercicio de encuentro con el público. En escena aparecen procesos en construcción, búsquedas corporales y preguntas estéticas que acompañan la formación profesional de las y los futuros bailarines. Para la ADM, perteneciente al INBAL, estas prácticas representan el primer diálogo real con la audiencia, el espacio escénico y sus exigencias técnicas.
La temporada ofrece dos funciones diarias y reúne a estudiantes de cuarto año que comparten coreografías en proceso, mismas que seguirán evolucionando hasta su titulación. Según la directora de la institución, Miriam Rosario González García, este tipo de experiencias permite a las y los alumnos medir la recepción de su trabajo, enfrentarse al aplauso y comprender elementos fundamentales de la práctica profesional, como el manejo del tiempo, la iluminación y la relación con el escenario.
Energía ritual, ciudad y riesgo corporal en escena
Una de las piezas presentadas es Totonal. Nuestras energías, coreografía de Nayeli Flores interpretada por estudiantes de Danza Popular Mexicana. A partir de la danza mexica, los intérpretes trabajan con penachos, cascabeles y tambores para explorar su tonal, entendido como esencia espiritual y vínculo animal, y construir una dinámica colectiva donde la identidad personal se integra al movimiento grupal.
El programa continúa con La ciudad sin sueño. Una gran carpa, creada por alumnos de Danza Opción Multidisciplinar bajo la tutoría de Diana Ruth Zamora. La pieza propone una mirada coreográfica a la Ciudad de México como un espacio donde conviven múltiples realidades. Cruces peatonales, mercados y personajes urbanos se traducen en movimiento al ritmo de canciones de La Maldita Vecindad y Kinky, en un ejercicio colaborativo donde las y los estudiantes participaron en el desarrollo del guion, las ideas y la escenografía.
El cierre llega con Nudo, coreografía de Abel Servín para estudiantes de Danza Contemporánea. La obra se adentra en el riesgo físico y emocional del cuerpo, utilizando gritos, gestos y una iluminación sombría para construir una atmósfera intensa. La propuesta busca que los intérpretes exploren la desfragmentación corporal sin perder de vista la carga emotiva que sostiene la estructura coreográfica.
Última jornada dedicada a la danza popular mexicana
La Temporada de Prácticas Escénicas 2026 concluye el viernes 16 de enero con un programa a cargo de estudiantes de la Licenciatura en Danza Popular Mexicana. Las obras De fiesta, bordado y son, Rumbo al Mayab, Los cuatro rostros del misterio y Totonal. Nuestras energías recuperan tradiciones, repertorios y propuestas escénicas vinculadas a distintas regiones del país, mostrando la diversidad estética y cultural de la danza popular mexicana.
La última jornada tendrá dos funciones de entrada libre, a las 12:30 y 14:30 horas, en el Teatro de la Danza “Guillermina Bravo”, ubicado en el Centro Cultural del Bosque, a un costado del Auditorio Nacional.

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