En un momento donde las conversaciones sobre igualdad atraviesan todos los espacios, una exposición en la Ciudad de México decide mirar hacia un lugar poco habitual pero fundamental: la voz de las niñas. “Públicas Niñas 8M”, proyecto de la artista Lorena Wolffer, llega al Complejo Cultural Los Pinos con una propuesta que convierte la experiencia cotidiana en un terreno de reflexión política y social.

Disponible del 28 de marzo al 3 de mayo de 2026 en la Cabaña 1, esta muestra se inscribe en una línea de trabajo que cruza arte contemporáneo, activismo y pedagogía. Más que una exposición tradicional, funciona como un laboratorio de ideas donde las infancias no son espectadoras, sino protagonistas.

El punto de partida es tan simple como potente: cuestionar las reglas no escritas que organizan la vida diaria de las niñas. Esas normas invisibles que determinan comportamientos, límites y expectativas desde edades tempranas aparecen aquí nombradas, discutidas y, sobre todo, transformadas.

A través de una metodología colaborativa, el proyecto reúne propuestas creadas por niñas y adolescentes que replantean la convivencia desde valores como el cuidado, la igualdad y la justicia. El resultado toma forma en una serie de “contratos sociales” que se despliegan a lo largo del recinto, invitando al público a leer, cuestionar y repensar su propio lugar dentro de estas estructuras.

Lejos de un tono didáctico, la exposición propone una experiencia lúdica que activa la reflexión sin imponer respuestas. En este espacio, imaginar otros mundos no es un ejercicio abstracto, sino una práctica concreta que nace de lo cotidiano.

La trayectoria de Wolffer, marcada por más de tres décadas de trabajo en la intersección entre arte y activismo, se hace evidente en este proyecto. Su enfoque convierte las experiencias personales y comunitarias en herramientas críticas capaces de señalar las fisuras de las estructuras sociales y abrir posibilidades de cambio.

Además, “Públicas Niñas 8M” dialoga con un contexto más amplio donde la cultura se reconoce como un agente de transformación. Al colocar las voces de las infancias en el centro, la muestra no solo amplía la conversación sobre igualdad, sino que también redefine quiénes pueden imaginar y construir el futuro.

Ubicada en uno de los espacios culturales más emblemáticos de la capital, esta exposición se suma a la oferta artística de la ciudad con una propuesta que invita a detenerse, escuchar y, quizá, desaprender. Porque a veces, las preguntas más incómodas y necesarias llegan desde las voces más jóvenes.