Ubicada en un punto clave de la Ciudad de México, en la intersección de Paseo de la Reforma y Avenida Juárez, se erige Puerta 1808, una escultura monumental de 15 metros de altura que invita a reflexionar sobre los momentos decisivos de la historia mexicana. Inaugurada el 20 de octubre de 2007, esta obra del escultor y pintor Manuel Felguérez no es una puerta en el sentido tradicional, sino una representación simbólica de un importante pasaje en la lucha por la independencia del país.

La obra está hecha de acero al carbono, material que le otorga una apariencia robusta y contemporánea. La escultura está sobre un pedestal de dos metros, lo que la hace aún más imponente. A pesar de que su nombre sugiere una puerta, Felguérez la concibió como una figura abstracta, formada por elementos geométricos que se unen para crear una estructura visualmente impactante. Consta de triángulos, un tronco de cono dividido verticalmente, vigas arqueadas en voladizo y tensores, lo que genera una sensación de dinamismo y movimiento.

El año 1808, que da nombre a la escultura, hace referencia a los eventos previos a la independencia de México, particularmente a las acciones del cabildo de la Ciudad de México, que en ese año defendió la soberanía del pueblo y la justicia. Este acto de valentía tuvo a Francisco Primo de Verdad y Ramos como uno de sus principales impulsores, quien fue encarcelado por sus ideales independentistas y murió en prisión. Puerta 1808 está dedicada a su memoria, siendo un recordatorio de los primeros pasos hacia la independencia de México.

Más allá de su simbolismo histórico, la escultura se convierte en un testigo dinámico de la ciudad. Felguérez dijo que “es una escultura viva“, ya que, con el paso del tiempo y la intervención de quienes la rodean, cambia de aspecto, ya sea por las consignas sociales o los eventos políticos que ocurren en la ciudad. Esta interacción con su entorno la dota de una vigencia que, según el propio artista, solo se agotará cuando México logre alcanzar un país justo y equitativo, lo que parece un ideal eterno.

El emplazamiento de Puerta 1808 no es casual: está situada en uno de los puntos de acceso más importantes al Centro Histórico de la Ciudad de México, junto a la Fuente de la República, formando un conjunto de esculturas que marcan el inicio de un recorrido hacia el corazón de la capital. Esta pieza no solo resalta por su tamaño, sino también por la capacidad que tiene de invitar a la reflexión sobre el pasado y el futuro del país.

Felguérez expresó que para él, la creación de Puerta 1808 fue uno de los mayores honores de su vida. La obra fue inaugurada por el entonces jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, y estuvo acompañada de una exposición sobre la vida y obra del artista, que permitió a las y los asistentes conocer más sobre el legado de este importante creador.

Puerta 1808 no es solo una obra de arte, sino un símbolo de las luchas que definieron el México moderno, un recordatorio de que las ideas de libertad y justicia siguen siendo tan relevantes hoy como lo fueron hace más de dos siglos.

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Dirección: 
Cruce de Paseo de la Reforma con Juárez, Ciudad de México, CDMX