El poder, cuando se queda sin aplausos, revela su verdadera forma. Esa es la grieta por donde se asoma Rey Lear, la tragedia de William Shakespeare que regresa a la cartelera mexicana con una lectura que cambia coronas por reflectores. La puesta se presentará del 7 de mayo al 7 de junio de 2026 en el Teatro Helénico, bajo la dirección de Angélica Rogel.

En esta versión, Lear ya no gobierna un reino, sino una compañía teatral. Interpretado por Luis de Tavira, el personaje decide ceder su legado a sus hijas, confiando en la intensidad de sus palabras más que en la honestidad de sus afectos. El resultado es el mismo vértigo que en el texto original: una caída provocada por la confusión entre amor, poder y reconocimiento.

La propuesta, producida por Woo Teatro en colaboración con Óscar Uriel y presentada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México a través del Centro Cultural Helénico, desplaza la acción hacia un territorio donde el arte mismo entra en crisis. ¿Qué ocurre cuando la creación se somete a la lógica del poder o del mercado? La obra responde con una mirada incómoda, más cercana a la disección que a la nostalgia.

Lejos de una puesta de época, el montaje apuesta por una estética contenida. La escenografía de Javier Ángeles y la iluminación de Patricia Gutiérrez construyen un espacio donde lo esencial son los vínculos: tensiones familiares, ambición, lealtades frágiles. El vestuario de José Manuel Majul y la música original de Hans Warner acompañan una atmósfera donde cada gesto parece empujar al abismo.

La historia conserva su columna vertebral: un padre divide su herencia entre Goneril, Regan y Cordelia, guiado por declaraciones de amor que pronto se revelan como espejismos. A partir de ahí, la obra se convierte en una cartografía de la pérdida, donde títulos, cordura e identidad se desmoronan sin remedio.

El elenco amplía esta lectura con una constelación de personajes que orbitan la caída de Lear. Diana Sedano asume el doble filo de Cordelia y el Bufón; Mariana Gajá y Mayra Batalla encarnan a las hijas mayores; mientras que Mauricio García Lozano, Mariana Giménez, Alejandro Morales, Raúl Villegas, Roberto Pichardo y David Calderón completan un reparto que sostiene la intensidad del montaje.

Esta versión de Rey Lear no busca reconstruir el pasado, sino interpelar el presente. La figura del director que pierde el control de su propia obra dialoga con una época donde la autoridad se fragmenta y la verdad se vuelve negociable. En ese escenario, la tragedia deja de ser lejana y se vuelve inquietantemente cercana.

Con funciones de jueves a domingo y distintas fases de venta especial, la obra se perfila como uno de los montajes más relevantes de la temporada en la Ciudad de México. Un recordatorio de que, incluso fuera del reino, la caída puede ser igual de brutal.