El teatro clásico vuelve a respirar desde otro lugar. Rey Lear, una de las tragedias más intensas de William Shakespeare, llega al Teatro Helénico en una versión que abandona la corona para adentrarse en los pasillos de una compañía teatral. La adaptación, traducción y dirección corren a cargo de Angélica Rogel, con Luis de Tavira al frente del elenco.

En esta lectura contemporánea, Lear ya no es un rey que divide su reino, sino un director de teatro que decide ceder su compañía a sus hijas. El gesto, que en apariencia busca ordenar el futuro, termina por desatar una caída marcada por la confusión entre afecto y adulación, verdad y poder. La tragedia se traslada así a un terreno cercano, donde las relaciones humanas y las dinámicas del arte escénico se convierten en el núcleo del conflicto.

La propuesta de Rogel apuesta por una estética contenida, casi desnuda, donde lo esencial ocurre en los vínculos. Más que reconstruir una época, el montaje se concentra en las tensiones emocionales y en la fragilidad de los personajes, como si el escenario fuera un espejo que devuelve una imagen incómoda pero reconocible.

El texto original se mantiene como columna vertebral. La historia de un padre que reparte su herencia basándose en declaraciones de amor —y que termina traicionado por quienes mejor supieron fingir— conserva su fuerza. La locura, el despojo y la pérdida de identidad atraviesan la obra como una tormenta que no distingue jerarquías.

En escena, la presencia de Luis de Tavira aporta una dimensión particular al personaje. Su interpretación dialoga con décadas de experiencia teatral y con una visión del oficio que entiende el escenario como un espacio de verdad radical. A su lado, el elenco incluye a Diana Sedano, Mariana Gajá, Mayra Batalla, Mauricio García Lozano y Mariana Giménez, entre otros intérpretes que sostienen la complejidad coral de la obra.

La puesta también dialoga con una reflexión más amplia sobre el lugar del arte en la actualidad. En un entorno donde la creación puede verse atravesada por la lógica del mercado, Rey Lear plantea preguntas sobre la autenticidad, la corrupción del poder y la dificultad de sostener la verdad en medio de la apariencia.

La temporada se llevará a cabo del 7 de mayo al 7 de junio de 2026, con funciones de jueves a domingo. Las localidades están disponibles en taquilla y a través de los canales digitales del recinto, con distintas fases de preventa.

Más que una reposición, esta versión de Rey Lear se presenta como una relectura que busca incomodar, cuestionar y acercar el clásico a nuevas sensibilidades. En este escenario, la tragedia no pertenece al pasado: se instala en el presente, donde cada decisión, como en la obra, puede desatar su propia caída.