El centenario de Rubén Fuentes no se festeja con silencio solemne, sino con páginas que suenan a trompetas y violines. El escritor e investigador Alejandro Aquino prepara la presentación de la edición ampliada de Dicen que pasa la vida soñando, un volumen que reconstruye la vida y obra del compositor que transformó para siempre el sonido del mariachi.

El libro fue trabajado junto al librero, escritor y promotor cultural Orso Arreola, y se convierte ahora en una pieza clave para entender por qué Fuentes es considerado uno de los grandes arquitectos de la música popular mexicana del siglo XX.

Un homenaje editorial en la Facultad de Cine

Aunque la obra vio la luz por primera vez en 2018 y tuvo una edición ampliada en 2020, la nueva presentación oficial se realizará el 5 de marzo en la Facultad de Cine, en la colonia Roma Sur de la Ciudad de México. El pretexto es poderoso: conmemorar los 100 años del nacimiento del autor de clásicos como Cien años y Ni princesa, ni esclava.

Aquino, egresado de Historia por la Universidad de Guadalajara, ha explicado que el proyecto comenzó en 2017, cuando visitó al músico en su casa para gestionar que la escuela de música de su natal Zapotlán el Grande llevara su nombre. De esa conversación surgió una investigación que terminó convertida en libro y que hoy se expande como partitura abierta.

El hombre que afinó el siglo XX mexicano

Hablar de Rubén Fuentes es hablar de una generación irrepetible. En sus páginas, el libro lo coloca junto a nombres como Tomás Méndez, Manuel Esperón, Consuelo Velázquez, Agustín Lara, Cuco Sánchez, Roberto Cantoral, Armando Manzanero y José Alfredo Jiménez. No como simple compañero de época, sino como el arreglista que dio nueva piel sonora a muchas de esas composiciones.

Fuentes no solo escribió canciones, también redefinió el mariachi moderno al frente del Mariachi Vargas de Tecalitlán, agrupación que bajo su dirección amplió su estructura instrumental y refinó su sonido hasta convertirlo en referente internacional. Además, desde su papel como director artístico en RCA Victor, impulsó grabaciones que hoy forman parte del ADN musical del país.

El libro recupera testimonios del propio compositor y de su esposa Isabel Cova, así como recuerdos de colegas y amigos. Entre entrevistas y archivos, se dibuja a un creador que compuso para voces como Pedro Infante y muchos otros intérpretes fundamentales de la época dorada. Es, en palabras de Aquino, el génesis de una banda sonora nacional.

Memoria frente al vértigo digital

Más que biografía tradicional, Dicen que pasa la vida soñando funciona como obra de consulta. Reúne anécdotas, rumores, datos duros y listados de composiciones. Invita al lector a descubrir que quizá esa canción favorita que ha acompañado serenatas, despedidas o celebraciones lleva la firma de Rubén Fuentes.

Para Aquino, escribir sobre figuras del espectáculo es también una forma de resistencia cultural. Frente al flujo acelerado de información digital, reivindica el valor de la oralidad, los archivos físicos y la investigación histórica como herramientas para preservar la memoria colectiva.

La nueva edición del libro ya se encuentra disponible en Amazon y en librerías independientes, ampliando el alcance de un testimonio que dialoga con el pasado pero respira en el presente.

Más libros en camino

El trabajo de Alejandro Aquino no se detiene. Entre sus próximos lanzamientos se encuentran investigaciones como Memoria Boticaria de Guadalajara, centrada en la historia farmacéutica de Guadalajara, y Pistache Eterno, dedicada a una figura histórica del Club Atlas. Proyectos distintos en temática, pero unidos por una misma intención: contar lo que el tiempo intenta borrar.

Con esta edición conmemorativa, el centenario de Rubén Fuentes se convierte en algo más que una efeméride. Es una invitación a volver a escuchar, a revisar la historia del mariachi y a entender cómo un compositor logró que México se oyera a sí mismo con nuevos matices 🎻🇲🇽