Hay festivales que se recorren con el paladar y otros que también se quedan en la memoria como una constelación de momentos. La edición 2026 de Sabor es Polanco logró ambas cosas al reunir homenajes, cocinas tradicionales y figuras internacionales en un mismo mapa culinario.

Uno de los ejes más potentes de esta edición fue la presencia de Guanajuato como estado invitado, cuya participación no solo se sintió en sus ingredientes, sino en la voz de sus cocineras tradicionales, guardianas de una cocina que se transmite como herencia viva. Entre vinos, destilados y propuestas gastronómicas, el estado demostró por qué su identidad culinaria sigue expandiéndose dentro del panorama nacional.

Argentina y el brillo internacional en el festival

La participación de Argentina sumó una dimensión global al encuentro. Su pabellón gastronómico ofreció un recorrido que fue más allá de los lugares comunes, con una curaduría encabezada por Dante Liporace que apostó por mostrar la diversidad de su cocina.

Entre los nombres destacados apareció Gonzalo Aramburu, chef con estrellas Michelin, quien acercó al público a una propuesta contemporánea que dialoga con la alta cocina internacional. Restaurantes emblemáticos y productos icónicos se integraron en una experiencia que posicionó a la gastronomía argentina como un actor clave en la escena global.

Un homenaje a la cocina mexicana contemporánea

La noche de gala previa a la inauguración tuvo uno de los momentos más significativos del festival con el reconocimiento a Martha Ortiz, figura fundamental en la proyección internacional de la cocina mexicana.

Su trayectoria ha contribuido a consolidar una visión donde la gastronomía se entiende también como expresión cultural y artística. El homenaje no solo celebró su carrera, sino que subrayó el papel de la cocina mexicana en el mundo contemporáneo.

Experiencias gastronómicas y encuentros con chefs

A lo largo del festival, el público pudo acercarse a distintas experiencias que ampliaron la conversación culinaria. Desde demostraciones en vivo hasta talleres y catas, el programa reunió a chefs como Roberto Alcocer, Aquiles Chávez y Rodrigo Pacheco, quienes compartieron técnicas, ingredientes y reflexiones sobre el presente de la cocina.

Uno de los momentos más llamativos fue el ronqueo de atún de gran formato, así como demostraciones de despiece que evidenciaron la precisión técnica detrás de la gastronomía profesional.

Música, experiencias sensoriales y nuevas propuestas

Más allá de la comida, Sabor es Polanco integró música en vivo y espacios temáticos que ampliaron la experiencia. El escenario sonoro incluyó presentaciones de bandas como Playa Limbo y DLD, mientras que el espacio “Con Sabor a Despecho” se convirtió en uno de los puntos más concurridos, donde la nostalgia musical acompañó la experiencia gastronómica.

Como cierre, el anuncio de “Sabores Regios” en Monterrey abrió una nueva ruta para el festival, anticipando su expansión hacia otros territorios culinarios del país.

En conjunto, esta edición se consolidó como un punto de encuentro donde tradición, innovación y reconocimiento convivieron en un mismo plato.