A medida que el reloj avanza rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, el futbol deja de ser solo un evento deportivo para convertirse en un fenómeno cultural global. En esa euforia colectiva, Sabritas vuelve a escena con una de sus campañas más reconocidas: “Sin Sabritas, no hay partido”, ahora en su edición más ambiciosa, pensada para acompañar la cuenta regresiva hacia el torneo que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá.
En esta nueva etapa, la marca reúne a un elenco inesperado que cruza generaciones, disciplinas y estilos: la futbolista Alexia Putellas, los históricos David Beckham y Thierry Henry, y el actor Steve Carell, quien debuta en este universo como ese aficionado casual que termina contagiado por la fiebre mundialista. La idea no es solo hablar de futbol, sino del ritual social que lo rodea: reunirse, compartir comida, discutir jugadas y convertir cada partido en una pequeña celebración colectiva.
El party previo al Mundial también se juega fuera de la cancha
En vísperas del Sorteo Final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Sabritas lanzó una pieza audiovisual con tono de comedia que gira en torno a una pregunta universal entre amistades: ¿quién organiza la reunión para ver el partido… y quién pone las botanas? A partir de esa escena cotidiana, la campaña construye un relato donde el futbol es el pretexto y la convivencia es el verdadero centro.
Este enfoque conecta con algo más profundo: ver futbol no es solo seguir un marcador, sino activar una red de afectos, costumbres y memorias compartidas. La campaña apela justo a ese imaginario donde la pantalla, el balón y una bolsa de papas forman parte del mismo ritual.
De los estadios a los barrios, el futbol como experiencia colectiva
La iniciativa no se limita a la publicidad. En los últimos años, Sabritas ha desarrollado acciones presenciales que han ido desde activaciones en estadios hasta recorridos por bares y experiencias urbanas. Para 2026, la promesa es ir aún más lejos con encuentros, dinámicas comunitarias y sorpresas para los aficionados.
Uno de los ejes más relevantes de este proyecto es Sabritas RePlay, una iniciativa de impacto social que transforma bolsas usadas en canchas de futbol comunitarias. Desde su creación en 2021, este programa ha impulsado espacios deportivos en distintos países, permitiendo miles de horas de juego, formación y convivencia en comunidades con acceso limitado al deporte. Para el Mundial 2026, el proyecto tendrá una edición especial inspirada directamente en el torneo.
Cuando el futbol también es responsabilidad social
Más allá del espectáculo, la campaña pone sobre la mesa el poder del deporte como herramienta de transformación. El futbol, en este contexto, no solo une frente a una pantalla, también crea comunidad en el espacio público, promueve la participación y abre oportunidades para niñas, niños y jóvenes.
Al integrarse como patrocinador oficial tanto del Mundial 2026 como del Mundial Femenino 2027, Sabritas refuerza su presencia en ambos escenarios, sumando a marcas como Doritos, Cheetos, Tostitos, Ruffles, Gamesa y Quaker en un mismo ecosistema de experiencias alrededor del balompié.
El futbol que se vive, se comparte y se celebra
A un año del Mundial, el mensaje es claro: el partido no empieza con el silbatazo inicial, empieza desde que se organiza la reunión, se abre la bolsa y se arma la conversación. En ese espacio cotidiano donde conviven generaciones, emociones y tradiciones, el futbol se vuelve una fiesta cultural que va mucho más allá del estadio.
Y mientras los equipos se preparan para competir en la cancha, millones de aficionados alrededor del mundo ya afinan otro tipo de estrategia: con quién se verá el partido, qué se va a comer y, por supuesto, qué botanas no pueden faltar.

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