El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en colaboración con la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, avanza en cuatro proyectos de salvamento arqueológico que acompañan la construcción de las nuevas rutas de trenes de pasajeros —AIFA-Pachuca, Ciudad de México-Querétaro, Querétaro-Irapuato y Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo— a cargo de la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario (ARTF).

Hasta ahora, se han completado los recorridos de superficie en los derechos de vía de las cuatro rutas, donde arqueólogas y arqueólogos han recorrido más de 800 kilómetros, identificando sitios con concentraciones de cerámica, fragmentos de lítica tallada y manifestaciones gráfico-rupestres. Las próximas semanas comenzarán las excavaciones en los lugares con mayor potencial arqueológico.

Entre los hallazgos más destacados se encuentran sitios de interés histórico y cultural en Tula, donde la vía del tren de carga atraviesa la zona de monumentos dividida en Tula Grande y Tula Chico. Según Salvador Pulido Méndez, director de Salvamento Arqueológico del INAH, las excavaciones permitirán explorar nuevos aspectos de la capital tolteca y ampliar el conocimiento sobre su arquitectura y vestigios materiales.

En Hidalgo y Nuevo León se localizaron manifestaciones gráfico-rupestres, como las de Cueva Ahumada y Los Fierros, que se conservarán y estudiarán para evitar que la construcción del tren las afecte. Asimismo, se registraron sitios como El Venado y Tula, donde se encuentran restos de terrazas, áreas arquitectónicas y pinturas rupestres que datan del Periodo Clásico al Posclásico Tardío (400-1521 d.C.).

Las otras rutas también revelaron hallazgos relevantes: en AIFA-Pachuca se identificaron siete sitios con vestigios culturales; en Ciudad de México-Querétaro, 141 lugares, de los cuales 31 son de interés arqueológico; en Querétaro-Irapuato, 28 sitios; y en Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo, 27 ubicaciones con materiales arqueológicos dispersos.

Pulido Méndez enfatiza que el salvamento arqueológico no solo busca preservar vestigios para que el tren pueda pasar, sino generar propuestas científicas y académicas que profundicen en la historia de las regiones, desde la ocupación tolteca hasta culturas como Chupícuaro, que datan de 600 a.C. a 200 d.C..