La escena gastronómica japonesa en la CDMX cambia a velocidad de neón encendido, pero hay lugares que logran mantenerse relevantes sin perder identidad. San-tō Hand Roll Bar celebra un nuevo aniversario reafirmando su lugar como uno de los hand roll bars más queridos de la Roma Norte y lo hace como mejor sabe: estrenando platillos que expanden su menú entre ingredientes premium, guiños nikkei y sabores que equilibran precisión japonesa con apetito chilango.

La celebración llega acompañada de nuevas creaciones donde aparecen camarones rojos de profundidad, wagyu A5, kampachi y técnicas que juegan con texturas crujientes, adobos intensos y acentos cítricos. El resultado es un menú que mantiene la esencia de San-tō, pero añade capas más atrevidas y contemporáneas.

Entre las incorporaciones destaca el Nigiri Akaebi, preparado con camarón rojo de profundidad, salsa nikiri y sal de Colima, una pieza elegante y limpia donde el dulzor natural del marisco toma el protagonismo. También aparece el Nigiri Kampachi Shiso, con kampachi marinado en salsa de la casa, hoja de shiso, ajonjolí y shichimi togarashi, un bocado que combina frescura herbal y picor sutil.

Las tostadas también entran en esta nueva etapa del menú con versiones que se alejan del terreno convencional. La Tostada de Camarón Adobado mezcla camarón marinado en shoyu y chiles secos sobre una tostada de wonton con mayonesa de ajo rostizado, tartar de trufa y brotes de cilantro. Mientras tanto, la Tostada de Camarón Agridulce se mueve hacia notas más brillantes y ligeras con salsa agridulce, aguacate, cebollín y limón amarillo.

Para quienes disfrutan los platillos frescos y de cuchara fría, el nuevo Ceviche Akaebi y Callo de Hacha funciona como uno de los lanzamientos más interesantes de la temporada. El plato combina láminas de camarón rojo y callo de hacha bañadas en leche de tigre con yuzukosho y furikake de shiso, creando un equilibrio entre acidez, umami y picante cítrico.

Otro de los nuevos favoritos promete ser el Crispy Rice Shoyu, una base de arroz crujiente cubierta con tartar de pesca blanca en adobo shoyu y chiles secos, acompañada de cremoso y aceite de trufa, ralladura de limón y negi. Un platillo pensado para quienes disfrutan contrastes de textura y sabores intensos.

La carta también abre espacio para opciones vegetales y combinaciones menos tradicionales. La Ensalada de Pepino mezcla pepino kiuri curado en sal con betabel rojo, yuzu y hierbabuena, mientras que el Nigiri Baby Corn apuesta por elote baby flameado con mantequilla vegana, un toque picante y furikake de shiso.

En la parte más contundente del menú aparece el wagyu. El nuevo Hand Roll de Hongos con Grasa de Wagyu incorpora hongos salteados en grasa de wagyu con soya y hoja de lechuga, mientras que las Brochetitas de Wagyu elevan la experiencia con rollitos de wagyu A5 rellenos de hongo enoki, asados y terminados con salsa teriyaki y sal de Colima.

Más que una simple actualización de menú, el aniversario de San-tō funciona como una declaración de continuidad. El restaurante sigue apostando por una cocina japonesa relajada, técnica y en constante movimiento, donde el omakase, la barra y los ingredientes de temporada convierten cada visita en algo distinto. Un pequeño laboratorio de arroz, mar y fuego escondido entre las calles de la Roma Norte.