El Día de San Valentín no siempre tiene que celebrarse con flores y cenas predecibles. Para quienes prefieren una experiencia intensa y memorable, Sal e Brasa propone una velada donde el fuego, la carne y el vino marcan el ritmo. Este rodizio brasileño, que se ha consolidado como uno de los favoritos en la Ciudad de México, presenta una cena especial pensada para compartir y celebrar sin prisas.
Desde su llegada a la escena gastronómica en 2023, Sal e Brasa ha apostado por recuperar la esencia de la churrasquería brasileña tradicional. Aquí, el rodizio se vive como dicta la costumbre. Los cortes llegan directamente a la mesa en espadas, jugosos y asados al punto exacto. Picaña, rib eye, top sirloin, arrachera brasileña y costilla de res desfilan junto a opciones como pierna de cordero, pollo, cerdo, chorizo y una amplia variedad de carnes que cambian según la temporada, incluso jabalí.
La experiencia se completa con un buffet que acompaña sin competir con el protagonismo de la carne. Ensaladas frescas, pastas, arroces, legumbres, quesos y guarniciones permiten equilibrar cada plato. Las sopas también tienen un lugar especial. El jugo de carne y la crema de langosta destacan por su sabor reconfortante y funcionan como una entrada ideal, especialmente si se acompañan con el tradicional pão de queijo brasileño.
Uno de los elementos que distingue a Sal e Brasa dentro del panorama de rodizios en CDMX es su apuesta por los mariscos. El pulpo a las brasas, suave y bien sazonado, se ha convertido en uno de los platillos más buscados. A esto se suman las ostras Rockefeller, ceviches, cocteles de mariscos y camarones asados que amplían la experiencia más allá de la carne.
Para esta fecha especial, Sal e Brasa ofrece el paquete Cena Fuego y Pasión, pensado para parejas o celebraciones compartidas. La propuesta incluye una botella de vino Cordus, dos bebidas que pueden ser limonada o naranjada, acceso completo al rodizio y un postre a elegir entre la Garota, una esfera rellena de helado con pétalos comestibles, o un clásico Red Velvet. La experiencia se cierra con café o carajillo por persona. El precio por pareja es de 2,199 pesos, lo que refuerza la relación entre abundancia, calidad y costo.
El espacio también forma parte del atractivo. La decoración combina maderas oscuras, tonos terracota y un gran árbol que funciona como eje visual del lugar. El ambiente resulta cálido y acogedor, con guiños a la cultura brasileña que, en ocasiones, se acompañan de batucada y bailarinas de samba, añadiendo un componente festivo a la experiencia gastronómica.
Sal e Brasa es un proyecto impulsado por la visión de Pedro Sotto, cuyo crecimiento ha sido constante gracias a una estrategia clara. Ofrecer una experiencia completa sin sacrificar la calidad ni elevar los precios. Actualmente cuenta con sucursales en Del Valle, Reforma, Roma Norte y Coapa, y su expansión dentro de la Ciudad de México continúa.
Más que un restaurante, Sal e Brasa se presenta como una forma de acercarse a la tradición del sur de Brasil, donde el asado y el rodizio nacieron como una celebración colectiva alrededor del fuego. Un concepto que hoy encuentra en la CDMX un espacio para disfrutarse con calma, buen apetito y, en fechas como San Valentín, con una dosis extra de pasión.

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