Para muchos viajeros, las rutas cinéfilas se han convertido en una forma emocionante de conectar con sus historias favoritas, y el cine de terror no se queda atrás. De acuerdo con un análisis de la plataforma de entretenimiento Spoiler, varios de los escenarios más icónicos del género están abiertos al público, desde casas embrujadas hasta bosques marcados por leyendas cinematográficas. Aunque todos se encuentran en el extranjero, el estudio estima que los fans podrían visitarlos con un presupuesto que va de los 8 mil a los 11 mil pesos por día, sin contar alimentos.

Entre las paradas obligadas está la famosa casa que inspiró El Conjuro, ubicada en Burrillville, Rhode Island, donde la familia Perron vivió los sucesos paranormales que dieron origen a la película. Con una inversión aproximada de 11 mil pesos, los visitantes pueden recorrer el sitio donde Ed y Lorraine Warren realizaron una de sus investigaciones más conocidas. Otro destino imprescindible es el Parque Estatal Seneca Creek, en Maryland, escenario central de La bruja de Blair (1999); su atmósfera boscosa y solitaria continúa atrayendo a quienes buscan una inmersión completa en el mito.

Los viajeros también pueden visitar el Timberline Lodge, en Oregón, cuya fachada aparece en El resplandor de Stanley Kubrick como el inquietante Hotel Overlook; el Cementerio de Evans City, donde George A. Romero filmó escenas clave de La noche de los muertos vivientes; y la célebre mansión de Amityville, en Nueva York, asociada con uno de los casos paranormales más polémicos del siglo XX. A estos destinos se suman la casa y las escaleras de El exorcista en Georgetown, Washington D. C., así como el Crystal Lake Diner, mejor conocido por su aparición en Viernes 13, pero que en realidad es el Blairstown Diner en Nueva Jersey.

Según Spoiler.mx, estos espacios mantienen viva la memoria de producciones que marcaron el género del terror y ofrecen experiencias que van de lo histórico a lo paranormal. Para los fans, recorrerlos es una forma distinta de viajar y reencontrarse con el cine desde sus escenarios reales, muchos de ellos accesibles y gratuitos.