En 2026 se cumplirán 130 años del nacimiento de David Alfaro Siqueiros, una de las figuras clave del muralismo mexicano. Como parte de esta conmemoración, la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) presenta la exposición Fusiones, una muestra que revisa el legado del artista desde una perspectiva poco explorada: su interés por la tecnología, el cine, la ciencia y la relación entre arte y espacio.

La exposición parte de una pregunta central: cómo dialoga hoy la obra de Siqueiros con el arte contemporáneo y con una sociedad atravesada por la imagen, las pantallas y los avances tecnológicos. Para el curador Esteban King Álvarez, el objetivo no es sólo revisitar al personaje histórico, cuyo aniversario luctuoso se conmemora este 6 de enero, sino ponerlo en conversación con las preocupaciones del presente.

Un montaje fragmentario para releer a Siqueiros

Fusiones propone un montaje múltiple y no lineal que reúne materiales del acervo de la SAPS —pinturas, documentos, escritos, fotografías y registros cinematográficos— junto con obras de cinco artistas contemporáneos: Daniel Monroy Cuevas, Fabiola Menchelli, Fabiola Torres Alzaga, Ismael Sentíes y Valentina Díaz.

Este cruce permite observar cómo los planteamientos visuales, políticos y técnicos del muralismo siqueiriano siguen resonando en problemáticas actuales. Además, la muestra presenta materiales de archivo que rara vez han sido exhibidos, ofreciendo una mirada renovada sobre los procesos creativos del artista.

Arte, cine y ciencia en el pensamiento de Siqueiros

El punto de partida conceptual de la exposición es el ensayo Cómo se pinta un mural, en el que Siqueiros reflexiona sobre la fusión entre arquitectura y pintura mediante técnicas modernas. A diferencia de otros muralistas como Diego Rivera o José Clemente Orozco, Siqueiros mostró una preocupación constante por los medios de producción del arte y por el uso de herramientas tecnológicas de su tiempo.

Tras su estancia en Estados Unidos en 1932, su visión se amplió al entrar en contacto con la industria cinematográfica y los sets de filmación, donde encontró un modelo de trabajo colectivo y de circulación masiva de imágenes. De ahí su interés por materiales como la piroxilina, la pistola de aire, la fotografía y el cine, entendidos no sólo como recursos técnicos, sino como formas de transformar la experiencia del espectador.

El espectador en movimiento y el diálogo con el presente

Uno de los ejes más sugerentes de Fusiones es la idea del espectador en movimiento, un concepto central en la teoría de la poliangularidad desarrollada por Siqueiros. Esta noción cobra nueva vida en piezas contemporáneas como Hablar también es moverse, una intervención escultórica de Valentina Díaz, que dialoga con un boceto mural del propio Siqueiros perteneciente a la colección permanente del recinto.

La obra cambia según el punto de vista desde el cual se observa, retomando la preocupación del muralista por la percepción, el cuerpo y la relación entre obra, espacio y público. Así, la exposición invita a reflexionar sobre cómo las transformaciones tecnológicas actuales también modifican nuestra manera de ver, habitar y comprender el arte.

Actividades paralelas y programa público

El proyecto se acompaña de un programa público que incluye un seminario abierto sobre arte, ciencia y montaje, proyecciones audiovisuales dentro del espacio expositivo y visitas guiadas encabezadas por el curador y artistas participantes. La Sala de Arte Público Siqueiros se ubica en Tres Picos 29, Polanco, y la información completa puede consultarse en su sitio web y redes sociales.

Fusiones no sólo revisita a Siqueiros como muralista, sino como un creador profundamente atento a las transformaciones tecnológicas de su tiempo, cuyas preguntas siguen interpelando al arte contemporáneo y a nuestra forma de mirar el mundo.