La escena musical en la Centro Nacional de las Artes se prepara para una noche donde el ritmo no solo se escucha, también se invoca. La cantante haitiana Sylvie Henry aterriza en el recinto con su proyecto Konbit Voodoo Jazz, una propuesta que entrelaza tradición, espiritualidad y experimentación sonora.
Lejos de ser un concierto convencional, su presentación se inscribe dentro del ciclo Música de Mujeres como una experiencia que bebe de las raíces afrocaribeñas para dialogar con géneros como el jazz, el funk y el blues. El resultado no es una simple fusión, sino una especie de tejido vivo donde cada sonido parece cargar memoria.
Formada en la Escuela Superior de Música, Sylvie Henry ha construido una identidad musical que cruza geografías. Su voz, con matices que evocan tanto la tradición africana como la técnica europea, se mueve con soltura entre estilos, sin perder el pulso emocional que sostiene cada interpretación.
Voodoo Jazz una propuesta que conecta música y espiritualidad
El concepto que define su trabajo, “VoodooJazz”, funciona casi como una brújula estética. Desde ahí, la artista retoma cantos tradicionales del Caribe y los reinterpreta en clave contemporánea, incorporando elementos del jazz y otras corrientes musicales globales.
En este universo sonoro aparece también el konbit, una práctica comunitaria originaria de Haití en la que el trabajo colectivo se acompaña de música. Esa idea de colaboración y energía compartida atraviesa todo el proyecto, convirtiendo el escenario en un espacio de encuentro más que en una simple presentación.
El repertorio incluye piezas como Kongo L’afrik, Papa Loko o Mambo Siya, interpretadas junto a una banda que suma capas instrumentales con flauta, metales, cuerdas, percusiones y teclados. Cada elemento aporta textura a una experiencia que se siente tanto ritual como concierto.
Una experiencia sonora en el Cenart
El concierto se llevará a cabo el próximo 28 de marzo en el Auditorio Blas Galindo, uno de los espacios más emblemáticos del Cenart para la música en vivo. La propuesta de Sylvie Henry apunta a algo más que el espectáculo: plantea un viaje donde la música activa la memoria ancestral y convierte el escenario en un territorio simbólico.
En tiempos donde las fusiones musicales abundan, su trabajo destaca por mantener un vínculo profundo con el origen de los sonidos que interpreta. No se trata solo de mezclar géneros, sino de entenderlos como lenguajes que dialogan entre sí.
Así, Konbit Voodoo Jazz se presenta como una oportunidad para escuchar cómo la tradición puede transformarse sin perder su raíz, y cómo la música, cuando se conecta con lo colectivo, puede convertirse en una experiencia que trasciende lo sonoro.

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