El Teatro del Pueblo celebró sus 91 años con una noche vibrante que reunió baile, música, cabaret burlesque, comedia y la presencia emblemática de organilleros de la Ciudad de México. El festejo convirtió al recinto en un punto de encuentro para personas de todas las edades, recordando por qué este espacio —en pleno corazón del Centro Histórico— sigue siendo uno de los referentes más queridos de las artes escénicas en la capital.
La función estuvo a cargo de La pícara pandilla, quienes presentaron la Nueva Revista Mexicana, un espectáculo que abrazó la tradición del teatro popular con números musicales, interacción constante con el público y un homenaje a los organilleros, cuya presencia sonora forma parte del paisaje cotidiano de la ciudad.
Un aniversario dedicado a los organilleros de la CDMX
Durante la celebración, la Unión de Organilleros del Distrito Federal y la República Mexicana entregó un expediente técnico para avanzar en la declaratoria del oficio de organillero como patrimonio cultural de la Ciudad de México. La iniciativa fue reconocida por las autoridades presentes, entre ellas Julia Cabrera Solís, directora del Sistema de Teatros; Mariana Gómez Godoy, directora general de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural; y Carlos Cervantes Godoy, coordinador general de la Autoridad del Centro Histórico.
Gómez Godoy destacó el valor cultural de este oficio tradicional: “En el Centro Histórico siempre nos acompaña el sonido de los organilleros. Es una música que forma parte de nuestra memoria colectiva”.
Un espacio que vuelve a latir
La directora del Sistema de Teatros recordó que el recinto estuvo cerrado durante varios años y celebró que, gracias al trabajo conjunto con la Secretaría de Cultura y la Autoridad del Centro Histórico, hoy el teatro se mantenga activo y con una programación viva. “Se llama Teatro del Pueblo, así que necesitamos al pueblo. Esperamos seguir viéndolos aquí”, señaló Cabrera Solís.
El público respondió con entusiasmo. Desde el primer número, música, máscaras y baile dieron la bienvenida a una función que combinó humor, reflexión y crítica social. Temas como la violencia de género, el machismo y la situación política actual fueron abordados con ironía y creatividad, una característica de las artes escénicas que históricamente han habitado este recinto.
Una historia que sigue creciendo
Inaugurado el 24 de noviembre de 1934 como Teatro Cívico Álvaro Obregón, el ahora Teatro del Pueblo destaca por su arquitectura posrevolucionaria y una mezcla de estilos que van del neocolonial al art déco. Sus murales, diseñados por Juan Campos W., son parte fundamental de su identidad y acompañaron la celebración con su fuerza visual.
El elenco de la noche —integrado por Brissia Yeber, Jessie Garibay, Luis Esteban Galicia, Pájaro Carpintero, Amista Music, Moisés Cerón, la Draga Matronna X y el cuerpo de baile Exótica de la Academia de Burlesque— llenó el escenario de energía, talento y una conexión genuina con la audiencia.
Entre risas, aplausos y ovaciones de pie, el aniversario 91 se convirtió en una celebración colectiva que reafirmó el papel del Teatro del Pueblo como un punto de encuentro entre generaciones. Más que un festejo, fue una declaración de continuidad: el teatro sigue latiendo y acompañando las transformaciones culturales de la ciudad.

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