En noviembre de 2025, la región de Tohoku, al norte de Japón, se convirtió en un aula viva para entender el sake más allá de la copa. Cinco profesionales del vino provenientes de Francia, España, Polonia, Vietnam y Brasil participaron en un programa de formación intensiva impulsado por la Japan Sake and Shochu Makers Association, con el objetivo de acercarlos de manera directa a los procesos, saberes y tradiciones que dan forma al nihonshu contemporáneo.

Reconocida tanto por su producción de arroz como por su larga historia cervecera, Tohoku ofreció el contexto ideal para este aprendizaje en sitio. Durante cinco días, las y los participantes recorrieron siete cervecerías de sake, un centro de investigación y uno de los escasos productores de tane-koji en Japón, obteniendo una mirada amplia que combinó técnica, cultura y experiencia sensorial.

Lejos de una formación teórica, el programa apostó por el contacto directo con quienes elaboran el sake. Louis Le Conte, ganador del concurso Best Young Sommelier 2025 de la Union de la Sommellerie Française, reconoció que el viaje transformó su percepción. Descubrió una historia profunda y una diversidad de métodos que no había imaginado, además de entender que la producción del sake sigue lógicas completamente distintas a las del vino.

La experiencia también tuvo un fuerte componente pedagógico con miras al futuro. Andrew Truong, vicepresidente asistente de la Vietnam Sommelier Association, subrayó la importancia de compartir este conocimiento con la comunidad sommelier de su país para fortalecer la enseñanza, el servicio y el crecimiento del mercado del sake en el sudeste asiático.

Uno de los momentos más recordados del recorrido fue la visita a Akita Konno Shoten, una de las cinco casas especializadas en la producción de tane-koji, las esporas del hongo koji que hacen posible la fermentación del sake. El koji, cuidadosamente seleccionado a lo largo de generaciones a partir de miles de especies existentes, es considerado el corazón invisible de esta bebida. No es casual que en diciembre de 2024 las técnicas tradicionales de elaboración del sake con koji hayan sido inscritas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, un reconocimiento que ha despertado un interés creciente a nivel internacional.

Para el profesor Júlio César Kunz, vicepresidente de la Associação Brasileira de Sommeliers, el recorrido amplió su visión del sake como algo más que una categoría técnica. Lo describió como un universo de oficio, significado cultural y profundidad emocional, una experiencia que conecta tradición y sensibilidad contemporánea.

Además de catar los sakes de las cervecerías visitadas, el programa abrió un espacio de diálogo sobre los retos de su expansión global. Dawid Sojka, promotor de vino y sake en Polonia, destacó la necesidad de aumentar los puntos de contacto con el público a través de festivales, cenas y degustaciones abiertas que acerquen el producto a nuevos consumidores. Desde otra perspectiva, Gabriel Lucas, representante español en el concurso ASI Best Sommelier of Europe, Africa and Middle East 2024, señaló la urgencia de crear centros de distribución que faciliten la importación y circulación del sake en distintos países.

Aunque las exportaciones de sake crecieron cerca de un 8 por ciento entre enero y noviembre de 2025, el número de países a los que llega se mantiene en torno a 80, lo que evidencia que todavía existen barreras para su presencia internacional. A través de alianzas con organizaciones como la Association de la Sommellerie Internationale y la Union de la Sommellerie Française, la Japan Sake and Shochu Makers Association continúa apostando por la formación de profesionales como una vía para ampliar el conocimiento, el acceso y el prestigio global del sake, entendiendo esta bebida no solo como un producto, sino como una expresión viva de la cultura japonesa.