Entre gigantes de acero y vidrio, en el corazón de Paseo de la Reforma, se levanta una estructura que parece tallada con intención más que construida: la Torre Reforma. Frente al Bosque de Chapultepec y junto a la Torre Mayor, este rascacielos no solo destaca por su altura, sino por la forma en que replantea la relación entre ciudad, arquitectura y sostenibilidad.

Un proyecto que creció con la ciudad

La Torre Reforma comenzó a construirse en 2008 y fue concluida en 2016, en plena transformación del corredor financiero más importante de la Ciudad de México. El proyecto fue diseñado por el arquitecto Benjamín Romano y su despacho LBR&A Arquitectos.

Desde su inauguración, se convirtió en uno de los edificios más altos del país con sus 246 metros y 57 niveles, pero también en uno de los más premiados: en 2018 fue reconocida como el mejor rascacielos del mundo con el International Highrise Award.

Una forma que responde a la ingeniería

A diferencia de otros rascacielos, la Torre Reforma no se basa en una estructura convencional. Su diseño triangular surge de una lógica estructural: dos enormes muros de concreto aparente que sostienen el edificio y se anclan profundamente en el subsuelo.

Estos muros no solo cargan el peso, también funcionan como defensa ante sismos. Junto con sistemas de disipación de energía, permiten que el edificio resista movimientos de gran magnitud, incluso cercanos a 9 grados.

La tercera fachada, abierta hacia Reforma, está cubierta de vidrio y tensores metálicos, lo que permite interiores completamente libres de columnas y vistas panorámicas de la ciudad.

Un rascacielos que respira

La Torre Reforma no es solo alta, es inteligente. Su diseño incorpora ventilación natural mediante aberturas en la fachada, lo que reduce el uso de aire acondicionado. Cada mañana, el edificio “respira”: permite la entrada de aire fresco y expulsa el aire caliente.

Además, cuenta con sistemas de captación de agua de lluvia, reciclaje total de aguas grises y tecnologías que permiten generar energía a partir del movimiento del agua dentro del edificio.

En la parte superior, paneles solares y sistemas eólicos complementan su consumo energético. Todo esto le ha valido la certificación LEED Platinum, una de las más altas en sostenibilidad.

Un diálogo entre pasado y futuro

Uno de los gestos más singulares del proyecto es la integración de una casona histórica dentro del conjunto. En lugar de demolerla, fue restaurada y convertida en parte del acceso al edificio.

Este contraste —una casa de principios del siglo XX junto a una torre de casi 250 metros— funciona como un puente entre distintas épocas de la ciudad.

Espacios pensados para la ciudad

La Torre Reforma no se limita a oficinas. En sus primeros niveles alberga restaurantes, comercios y espacios públicos que invitan a habitar el edificio más allá del trabajo.

Además, su diseño buscó reducir el impacto urbano: amplió banquetas, priorizó al peatón y utilizó sistemas robotizados de estacionamiento para optimizar el espacio.

Curiosamente, su forma alargada permite que la sombra que proyecta sobre los edificios vecinos dure apenas unos minutos al día, un detalle casi poético en una ciudad donde la luz es un recurso disputado.

Curiosidades que la hacen única

  • Es uno de los edificios más altos y sustentables de México.
  • Puede resistir sismos de gran magnitud gracias a su diseño estructural.
  • Genera parte de su propia energía mediante sistemas solares y eólicos.
  • Recicla prácticamente toda el agua que utiliza.
  • Su estacionamiento funciona con un sistema robotizado.
  • Integra una casa histórica en su base como parte del proyecto arquitectónico.

Un nuevo símbolo de la CDMX

La Torre Reforma no solo redefine el skyline, también redefine la manera de construir en una ciudad compleja. Es un edificio que no ignora su contexto: lo interpreta, lo respeta y lo transforma.

Entre concreto aparente y cristal, entre historia y tecnología, esta torre se levanta como una declaración: el futuro de la Ciudad de México no solo se construye hacia arriba, también hacia adentro.