En Linda Vista, una comunidad del municipio de Tuxpan, Veracruz, la cocina se ha convertido en un espacio de resistencia cultural. Ahí, entre fogones, metates y recetas heredadas, la joven creadora Adamaris Bautista García impulsa un proyecto que busca preservar la lengua totonaca a través de la memoria gastronómica de su comunidad.

Cocinando el sabor de Linda Vista es un recetario bilingüe totonaco-español que reúne trece platillos tradicionales y los saberes que los rodean. El proyecto fue beneficiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) Veracruz 2024 y se desarrolló a lo largo de año y medio con la participación activa de mujeres, niñas, niños y personas mayores del lugar.

La iniciativa surgió ante una realidad preocupante. “La lengua se está perdiendo en mi comunidad”, explica Bautista. De alrededor de 40 hablantes que había hace algunos años, hoy quedan cerca de 20. Mientras las generaciones mayores aún la hablan, muchas personas jóvenes solo la entienden o ya no la usan. Frente a ese escenario, la cocina apareció como un lenguaje común y cotidiano para volver a nombrar el mundo en totonaco.

El recetario no solo presenta instrucciones culinarias. Cada platillo está acompañado por relatos de las cocineras, los nombres de los ingredientes en lengua originaria, ilustraciones y un calendario agrícola local que da cuenta de la relación entre la alimentación y el territorio. Mole, pulacles, pintos, chamitles, chilposo y barbacoa de pollo son algunas de las recetas que integran esta publicación, donde el sabor y la palabra avanzan de la mano.

“Cada receta guarda una historia”, cuenta Bautista. En las cocinas comunitarias se compartieron técnicas tradicionales como el uso del molcajete y el metate, al tiempo que se dialogó sobre cómo adaptar estos conocimientos a la vida actual sin perder su esencia. El resultado es un libro que documenta prácticas vivas y reconoce el papel central de las mujeres totonacas como portadoras de la lengua y la cultura.

El proyecto contó además con el acompañamiento de la empresa Global Power Generation, que brindó apoyo para materiales didácticos y actividades con niñas y niños, así como para la feria gastronómica realizada en octubre pasado, donde se presentaron los primeros resultados del trabajo colectivo.

Disponible en versión impresa y digital, Cocinando el sabor de Linda Vista es también una invitación a mirar hacia las raíces y a reconocer la riqueza cultural de comunidades que, aunque pequeñas y alejadas de los centros urbanos, resguardan saberes fundamentales. “Ojalá más jóvenes se animen a hablar la lengua de sus abuelos y a no dejarla morir”, afirma Bautista.