Durante más de dos décadas, el Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino ha sido uno de los grandes puntos de encuentro de la música en América Latina. Sin embargo, su alcance va más allá de los escenarios. Para su edición 2026, el festival refuerza una línea de trabajo que se ha vuelto cada vez más visible en los grandes eventos culturales del mundo: integrar acciones ambientales, sociales y de inclusión como parte central de la experiencia.
El encuentro, que se celebra en la Ciudad de México, busca consolidarse no solo como un escaparate musical, sino también como un espacio donde la cultura puede dialogar con temas urgentes como la sostenibilidad, la diversidad cultural y la seguridad dentro de los eventos masivos.
Uno de los ejemplos más claros de esta mirada aparece en su programación artística. Este año se suma al cartel Los Pream, agrupación originaria de Santa María Tlahuitoltepec Mixe, en Oaxaca. Su propuesta mezcla música tradicional de la cultura ayuujk con géneros contemporáneos como jazz, funk y ritmos balcánicos, una combinación que abre espacio para la visibilidad de las lenguas y culturas originarias dentro de un festival de alcance internacional.
Conciencia ambiental dentro del festival
La dimensión ambiental también ocupa un lugar central en la edición 2026. El Vive Latino integrará la participación de Sélvame MX como causa socioambiental del festival, una iniciativa enfocada en promover la protección de ecosistemas y la conservación de la biodiversidad.
A través de campañas informativas y activaciones dentro del recinto, el proyecto busca involucrar a asistentes, artistas y marcas en acciones concretas que recuerdan que los eventos culturales también pueden convertirse en plataformas de conciencia ambiental.
Reciclaje y economía circular en eventos masivos
La gestión de residuos es otro de los ejes del festival. En esta edición se reforzarán los programas de separación, reciclaje y reducción de materiales de un solo uso, con el objetivo de disminuir la cantidad de basura que termina en rellenos sanitarios.
Parte de este proceso se realiza en colaboración con Hagamos Composta, proyecto que transforma los residuos orgánicos generados durante el evento en composta. De esta forma, los restos de alimentos y otros materiales orgánicos regresan al ciclo natural en lugar de convertirse en desechos permanentes.
Gastronomía y consumo responsable
El área gastronómica también forma parte de esta estrategia. Los puestos de comida incorporarán ingredientes de origen local y prácticas que buscan reducir el desperdicio alimentario, generando una oferta culinaria diversa pero alineada con criterios de sostenibilidad.
Este enfoque responde a una tendencia creciente dentro de los festivales internacionales, donde la comida se vuelve una extensión de la experiencia cultural y también un espacio para promover hábitos de consumo más responsables.
Espacios seguros e inclusivos para el público
La dimensión social del festival se refleja en iniciativas como los Puntos Violeta, desarrollados en colaboración con Casa Gaviota. Estos espacios ofrecen atención especializada para prevenir o atender situaciones de violencia o riesgo dentro del evento, brindando acompañamiento a quienes lo necesiten.
Además, el Vive Latino mantiene un programa de accesibilidad para personas con discapacidad que incluye plataformas de visibilidad preferente, rutas adaptadas y servicios diseñados para facilitar la participación de todos los asistentes.
Estas acciones forman parte de la estrategia de sostenibilidad de OCESA, empresa organizadora del festival, que en los últimos años ha buscado integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la producción de espectáculos en vivo.
En conjunto, estas iniciativas apuntan a una idea cada vez más presente en la industria cultural: que los grandes festivales no solo pueden reunir música y público, sino también generar conversaciones y acciones que impacten más allá de los escenarios.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.